Martes, 23 de Octubre de 2018

Italiano califica de calumnias acusaciones del Presidente

El presidente Nicanor Duarte Frutos “miente” al acusar a monseñor Mario Melanio Medina de haber desviado fondos de la colonia Nueva Mestre y de estar involucrado en el asesinato del padre Ciro Martínez en 1997, señala en esta entrevista el vicepresidente de la asociación italiana Solidaridad para el Desarrollo, Norberto Bellini, una fundación de la Confederación Italiana de Agricultores, que reúne a unas 500.000 empresas agrícolas del país europeo, responsable de la construcción, a título de donación, de tres pueblitos en el Chaco.

–¿Usted vino de Italia exclusivamente por este tema? 
–Nosotros nos sentimos muy conmovidos por esas acusaciones calumniosas, completamente injustas, que profirió el Presidente de la República del Paraguay contra monseñor Mario Melanio Medina, un hombre que ha hecho mucho para que llegue esa donación que benefició a centenares de personas que vivían a la vera de la ruta Transchaco. 

–¿Quiénes son ustedes? 
–Formamos parte de una asociación que tiene como objetivo solidarizarse con los países en vías de desarrollo, con los más necesitados. 

–¿Cómo vinieron acá? 
–Estamos en Paraguay desde 1993, con la aprobación de la Ley 9 de 1991. Con esa ley se recuperaron 20.000 hectáreas en el Chaco para ubicar a familias que vivían a orillas de la Transchaco, desde el km 140 para arriba. Se entra unos 50 km del km 318 de la Transchaco. 

–¿Por qué se llamó Nueva Mestre? 
–Es el nombre de un barrio de Venecia, de donde somos originarios. Hicimos 150 viviendas, tres pueblitos a 4 km uno de otro, un primer asiento para 50 familias, con un local comunitario, tajamares con motores para chupar agua, tanque elevado en cada casa. En las bocacalles del asentamiento se colocaron canillas de agua. 

–¿Ustedes pagaron la construcción de la colonia? 
–Fue una donación no reembolsable. Se desembolsaron primero 600.000 euros, luego 640.000, otros 700.000, más 50.000, más 102.000, otros 20.000 y, finalmente, financiamos un tambo moderno por 500.000 euros. Dotamos de maquinarias modernas, camión frigorífico, tractores que trajimos de Europa. Los tres asentamientos terminaron en el 99, y el tambo, en el 2001, en 150 familias. También construimos 20 pontillones de madera para el camino de 50 km hasta la ruta Transchaco. El 16 de octubre de 1999 entregamos el pueblo al Estado. 

–¿Que pasó con el cura asesinado? 
–Yo había contratado como personal al padre Ciro Martínez. 

–¿De dónde era el padre? 
–De la diócesis de Benjamín Aceval. 

–¿Qué tuvo que ver monseñor Medina?
–Monseñor Medina fue el que nos pidió ayuda para reubicar a esa gente. Nosotros conocíamos a monseñor Medina. Yo, particularmente, lo conocí en Roma, porque él estudió en Roma. Monseñor era obispo de Benjamín Aceval. Pero él se fue mucho antes porque fue trasladado a Misiones.

–¿Desde cuando estuvo el padre Ciro con ustedes?
–Desde 1993, hasta que lo mataron en 1997...

–¿Usted sabe las circunstancias?
–El padre estaba en la casa de su hermana acá en Asunción. Había estacionado la camioneta que usábamos en el proyecto, una Toyota cabina simple. Se dio cuenta de que personas sospechosas se acercaron al vehículo. Le dispararon.. Robaron la camioneta que encontramos a los tres días. Siempre fue un misterio quién lo mató.

–¿No fue un robo normal? ¿Fue un asesinato?
–La camioneta encontramos intacta a los tres días. Nosotros pensamos en esa gente pudiente a la cual nuestro proyecto molestaba.

–¿Por qué habría de molestarles? 
–Lo que pasa es que con la ejecución de nuestro proyecto entró algo de legalidad en el Chaco. Se abrió un puesto de policía, se construyeron escuelas, la nueva comunidad creó nuevos líderes, y eso creemos que molestaba.

–¿Estamos hablando de los políticos de la zona?
–Yo creo que les sobrepasaba el control. Ya no podían hacer lo que querían.

–El Presidente dice que hubo una comilona y le involucró a Medina.
–El Presidente miente. No hubo ninguna comilona porque la administración era nuestra, la plata era nuestra, de la asociación italiana. El Estado no puso un centavo y menos aún, tampoco cumplió con sus compromisos. Entonces, es una calumnia. No se puede acusar al monseñor gratuitamente por algo en que no tuvo nada que ver.

–¿Quiere desquitarse de Fernando Lugo?
–No entiendo quién le metió eso en la cabeza. En Nueva Mestre, para decir las cosas que son ciertas, hay electricidad, que puso la ANDE.

–¿Cuál era el cargo de monseñor Medina?
–Monseñor era representante de los beneficiarios. Mi trabajo era hacer el plan de gasto. Se gastaba.

–¿Qué hacía el padre Ciro?
–Era el que ejecutaba los gastos. Me daba las facturas cuando yo venía cada tres meses. Después que él se murió contraté al padre José Arias. Fue jefe de proyecto hasta que terminaron los núcleos urbanos.

–El Presidente insinúa que se lo mató por cuestiones de dinero.
–El padre Ciro tenía su sueldo y lo que hacía era pagar a nombre mío por los materiales de construcción. Monseñor Medina no pudo absolutamente estar involucrado en esto porque no tenía ningún manejo de dinero.

–¿Ciro pudo haber sido asesinado por gente que conocía sus actividades en Nueva Mestre?
–Ese asentamiento era para gente de la orilla de la ruta. Había 20.000 hectáreas. Llegó un momento en que hubo una invasión de supuestos sintechos que fueron llevados por algún político. 

–El padre Arias dijo la semana pasada que Nicanor tiene que preguntar al político Cattebecke lo que pasó con el padre Ciro. Es el caudillo colorado de la zona...
–Yo no puedo decir porque no lo conozco.

–Pero usted confirma que intentaron meterse los políticos.
–Eso sí, pero de Cattebecke no sé.

–¿Fue en tiempo electoral?
–Han pasado tantos años. Me acuerdo de que yo me fui que con el padre Arias en la camioneta para ver el lugar que ocuparon después que desalojaron. Me enteré de la técnica muy famosa aquí, de la gente pudiente (políticos) de mandar ocupar las tierras que quieren, para después comprar a precio insignificante de los ocupantes.

–¿Fue asesinato por robo o venganza política?
–Se detuvo a dos jovencitos, pero nadie quedó convencido con la declaración de ellos. Más bien, dio la impresión de haber sido elegidos como chivo expiatorio. No supe más nada después, si lo soltaron o no. Para mí quedó en el misterio. Lo cierto es que el coche se robó y tres días después reapareció intacto. Por eso pensamos que no fue para robar el coche.

–¿Había algún conflicto abierto con este señor Cattebecke?
–Ni le conozco al señor Cattebecke. Nunca le vi. Conmigo no tuvo ningún conflicto. Tampoco supe si hubo conflicto entre este señor y el padre Ciro o este señor y la Iglesia.

–¿Escuchó hablar de él?
–El apellido lo escuché porque es un apellido de la zona.

–¿Piensa que lo mandaron matar?
–Pudieron haber sido sicarios. Pudieron haber sido pagados, pero se debe investigar. No es a monseñor al que tienen que investigar. Me parece muy correcto lo que hizo Medina presentándose en la fiscalía. Tanto él como muchos que le conocimos al padre Ciro queremos saber por qué lo mataron, para aclarar de una buena vez un hecho que perjudicó a la diócesis de Benjamín Aceval.

–¿El tuvo enemigos después de administrar esas obras?
–Enemigos, no. Si como párroco tuvo problemas con gentes pudientes no puedo decirlo. Pero que no murió por un asalto cualquiera, como sería el robo de coche, desde el principio sospechamos que no. Cuando inauguramos el segundo núcleo de Nueva Mestre vino el intendente de Venecia, acompañado de una delegación y de periodistas italianos. El asesinato repercutió en forma muy negativa en Italia.