Martes, 23 de Octubre de 2018

El juez Bogarín debe tener el coraje de decir “¡Basta! Esta es una farsa”

El abogado Diego Bertolucci, doctor en Ciencias Políticas y PHD en Antropología Filosófica, veterano defensor de presos políticos a través del Comité de Iglesias en la etapa mas dura del stronismo -desde la segunda mitad de la década de los setenta- sorprendió a propios y extraños en estos días con un osado pedido al juez Jorge Bogarín: la libertad del diputado Conrado Pappalardo, prófugo desde hace 15 meses, requerido como supuesto cómplice en el Caso Argaña. En esta entrevista, Bertolucci, egresado de La Sorbona, especializado en universidades de Berlín, Londres, Roma y EE.UU., reitera la inocencia de su defendido y ofrece detalles de la burda persecución política de la que es víctima. En su opinión, la ley obliga al juez a poner en libertad a Pappalardo sin más trámite.­

- ¿En qué se basa para pedir la libertad el doctor Pappalardo?­

- Fundado en la ley de transición penal Nº 1.444 que establece el mecanismo de paso del Código de 1890 que nos regía hasta el año pasado al nuevo código: Si no hay un seguimiento del afán persecutorio del Estado, esta es una forma de terminación del proceso por el mero transcurso de tiempo.­

- ¿Qué quiere decir?­

- En derecho se llama principio de remanencia penal. De acuerdo al artículo octavo, si los fiscales o las partes (la querella) no instan el procedimiento dentro de los seis meses, el juez decretar el sobreseimiento provisional si ella está en el sumario, y el sobreseimiento libre si está en el plenario. Esto es mandatario.­

- ¿No se movió el proceso? ¿Quedó en el freezer?­

- Así como le dije. Nadie puede alegar en derecho su propia torpeza. Ellos fueron torpes. Se dejaron estar seis meses. No impulsaron el procedimiento. No presentaron pruebas. No pidieron verificación de hechos, plantear testigos...­

- ¿Y eso es suficiente?­

- Ese es el nudo de la cuestión. La precisa determinación del tiempo que debe durar la instrucción sumarial ha motivado que en doctrina se haya hecho referencia a un sobreseimiento por remanencia aludiendo entre otros supuestos a aquel que debe ser dictado cuando se produce el agotamiento de los plazos señalados, sin que hayan sido colectados en la causa elementos de prueba suficientes como para decretar su elevación a juicio.­

- ¿Qué es lo que manda la ley concretamente?­

- La inactividad persecutoria. Si durante seis meses las partes o el fiscal no impulsaron la actividad persecutoria contra alguien que está procesado, ‚l no puede cargar con la incompetencia de los otros. Eso es lo que establece este artículo octavo. Mi cliente no está privado de su libertad. Existe un mandamiento de detención en su contra. Si el Ministerio Público o las partes no instan al procedimiento dentro de los seis meses, el juzgado decretar el sobreseimiento provisional.­

- Depender del juez seguramente...­

- No. No es facultativo del juez. Es lo que se llama en lógica jurídica un juicio apodíctico, que no admite una prueba en contrario, desde el punto de vista kantiano inclusive.­

- ¿Acaso Pappalardo fue declarado como prófugo?­

- Desde el punto de vista formal está catalogado como un prófugo por la Ley 1890. Pero ¿qué pasa si conectamos eso con el Pacto de San José de Flores que establece que los procesos deben tener un fin bien definido, es decir un lapso determinado de tiempo dentro del cual se tienen que producir todos los hechos? En el Código de Obarrio también se da eso. Desde el 13 de mayo de 1999 cuando fue decretada su detención hasta la fecha, con creces se ha cumplido el plazo de seis meses. La Ley 1.444 lo que hace es penar la inactividad de las partes. Un proceso no puede tener un valor sine die. Tiene que tener comienzo y tiene que tener fin como la vida de las personas.­ç

- ¿Por qué los fiscales dicen que primero tiene que presentarse?­

- Porque es el vericueto procesal que encuentran ante una situación nueva como esta que nosotros planteamos de esta manera.­

- ¿En qué difiere este del caso del gobernador (del Amambay) Víctor Hugo Paniagua?­

- En que Paniagua estaba detenido. Lo que asemeja los casos es que la incriminación en que se basa la detención de Paniagua y la de Pappalardo es exactamente la misma.­

- La declaración del testigo falso Aguilar...­

- Sí. La declaración entre gallos y medianoche prestada por Gumercindo Aguilar. En base a ese testigo falso y de “testificales de testificales” se pretende crear una argumentación. Se prestan para eso los ministros de Obras Públicas José Alberto Planás, el de Interior Bower y el senador Francisco de Vargas cuyos 2testimonios de testimonios” -es decir, el famoso rumor- fueron totalmente desmentidos. Con esa base de evidente motivación política, el fiscal Marcos Alcaraz pidió del juez Bogarín la detención de Pappalardo.­

- ¿Por qué fue sobreseído Paniagua?­

- Porque no se ha podido comprobar ni siquiera de una manera tangencial la existencia de esa reunión donde supuestamente se planeó el crimen del doctor Argaña en Pedro Juan Caballero. Todo eso hace que no tenga base la detención de Paniagua ni de Pappalardo.­

- Entonces, ¿cómo va a continuar una orden de detención?­

- Es absurdo totalmente.­

- No solo para Pappalardo sino todos los que fueron incriminados.­

-Claro, porque esa vertiente de un complot, de una asociación criminal para delinquir, no se da porque no se ha probado la existencia de esa conspiración, salvo que se recurra a la telepatía o a la escuela Basilio.­

- ¿Qué piensa que hay detrás?­

- Nadie duda, ni siquiera los querellantes, de que es una persecución política, aunque por fuera recen el rosario. Es una instrumentación perfeccionando un poco la metodología de la ‚poca de Stroessner. Se utiliza al Poder Judicial.­

 

- Si es tan evidente la falsedad de Aguilar ¿por qué continúa el juicio en base a su historia?­

- Porque de alguna manera creo que pretenden en algún momento ensamblar su historia inventando otra historia que enlace por ejemplo con la versión del autor confeso Vera Esteche.­

- ¿No es demasiado osado para que hagan eso?­

- Si el objetivo es político se puede esperar cualquier cosa. Por eso siguen haciéndolo flotar en el expediente. No veo otra razón.­

- ¿Pappalardo no tiene obligación de presentarse?­

- El tiene interés en presentarse porque no quiere estar libre por un mero tecnicismo procesal basado en la inoperancia, ineficacia e inutilidad de la querella que fue conducida hasta hace unos días por el actual fiscal general del Estado Oscar Latorre y el fiscal Alcaraz.­

- ¿Tiene miedo de pasar por la humillación que sufrió Fretes Ventre, al que hicieron pasear con las manos esposadas por los alrededores del Palacio de Justicia? Su pecado fue acusar a Wasmosy.­

- Es mucho m s que eso. Tiene amenazas de ser eliminado y yo he sido testigo. Entonces, ni aunque duerma bajo la cama del juez Bogarín va a recibir la protección jurídica que necesita, teniendo en cuenta que el vandalismo parte del Estado mismo y ‚l es una de las presas mayores.­

- ¿Por qué él, si no era oviedista? Se hizo diputado por el wasmosismo.­

- Nunca fue oviedista ni miembro de Unace. Si es por eso, también son oviedistas González Macchi, Icho Planás, Galaverna, Bower y todos los que fueron electos en el '98 bajo la consigna oviedista “tu voto vale doble”. Lo que pasa es que ven a Pappalardo con una habilidad política superior a ellos. No es un ser visceral antitodo como la mayoría de los políticos. Al contrario, es un conciliador en medio de una política canibalista como esta. Entonces, para ellos es pernicioso.­

- ¿Qué le sugiere el rápido ascenso de Latorre, de abogado de los Argaña a fiscal general del Estado?­

- Fue el nombramiento perfecto para endurecer la línea persecutoria. Dentro de este estado de cosas, una persona con m‚ritos intelectuales y profesionales no encaja. El fiscal que necesitaban ellos es una persona como Latorre, para ocultar toda posibilidad de llegar a la verdad. Entonces, el nuevo escenario es este. Latorre, ex abogado de la querella es ahora el fiscal. El ex ministro de Defensa, Nelson Argaña, hijo del difunto, es ahora el abogado que lo sustituye en la querella. El fiscal interviniente Marco Alcaraz es compadre de este. Lo único que falta es que nombren como juez a otro Argaña.­

- ¿Por qué cree usted que se niegan a aclarar el crimen?­

- Es muy extraño. Cuando finalmente el juez -casi un año después- se decidió pedir la ayuda extranjera, el Gobierno manejado por los Argaña contestó: “No hay rubro”...­

- ¿Cuál es su interpretación de la derrota argañista del 13 de agosto?­

- Principalmente es el m s grave revés que puede sufrir una familia política en apenas 17 meses de dominio del poder a través de un presidente (González Macchi) que es prisionero del clan. El origen de su poder ha sido evidentemente un homicidio perpetrado contra el jefe de la familia, que ha derivado en persecuciones con fines inconfesados y contra víctimas propiciatorias que aparecen como supuestos homicidas sin que se haya acreditado en el proceso de que tengan alguna vinculación.­

- ¿Cómo encaja aquí el autor confeso Vera Esteche? ­

- A mí me ofrece tremendas dudas la confesión de una persona que dice: “Yo soy autor del homicidio” pero cuando comienza a hablar se descubre que él es solamente aquel que disparó un arma contra el único vivo.­

- El chofer...­

- Es lo que el antiguo código penal calificaba como “disparo intencional de arma de fuego”. Los que matan a Argaña y al guardaespaldas son los ausentes. Entonces, ¿qué grado de verosimilitud puede tener una confesión de esa naturaleza? Los intereses detrás de una confesión pueden ser inconmensurables.­

- ¿En conclusión?­

- Es toda una farsa. Las “pruebas” de la “fabulosa conspiración de Pedro Juan Caballero” están agotadas. Si se presenta el doctor Pappalardo en una declaración indagatoria lo único que puede decir es que es inocente y que lo puede acreditar. Pero ya está demostrada su inocencia sin que haya movido un dedo, por el peso de la propia mentira de Aguilar. Aún así, con el arco en blanco, con el réfere a favor y su público gritando “asesino, asesino” sin parar, a través de los poderosos medios de prensa que manejan, no han podido acreditar nada ni convencer a nadie.­

- ¿Por qué persisten entonces?­

- Piero Calamandrei, uno de los grandes procesalitas italianos, dice que el buen funcionamiento de la justicia depende m s de los hombres que de la ley. Es decir, el juez debe tener el coraje y el valor cívico para decir: “No, basta. ¡Esto es una farsa!”. Es lo que espero del juez Jorge Enrique Bogarín...­