Miércoles, 21 de Noviembre de 2018
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Afirman que se erró el camino en el combate a la pobreza

El presidente de la Asociación Rural del Paraguay, Germán Ruiz, sostiene que los gobiernos han equivocado el camino para combatir la pobreza al despilfarrar millones en programas agrícolas que resultaron en fracaso. En esta entrevista asegura que una vaca lechera o más por familia es la fórmula y pone como ejemplo la experiencia menonita. El ganadero, de profesión veterinario, afirma que el Estado también debe fomentar la formación de una élite pensante como la que ayudó a ganar la Guerra del Chaco.

–¿Por qué no quieren pagar impuesto inmobiliario los ganaderos?

–Las municipalidades tienen que dejar de despilfarrar, y rendir cuentas del destino de la plata del impuesto inmobiliario. Así como un trabajador puede justificar en qué gasta la plata de su salario o la plata que se le da para un viático, ellos tienen que justificar. La realidad es que uno se va a la municipalidad y le dicen: “no tenemos rubro” y tienen en el patio sus máquinas tiradas en desuso, mientras los caminos están intransitables. Cuando comienzan las campañas políticas, ahí sí se comienzan a mover máquinas. Si uno tiene los caminos vecinales lustrados con gusto el ciudadano paga. Ahí están los caminos del Chaco que mantienen las comisiones vecinales. Se anda tranquilamente de ida y de vuelta pagando un peaje.

–Hay sectores políticos que insisten en cobrar impuesto a los grandes productores. Se salvaron del impuesto a la soja...

–Son impuestos confiscatorios. Están los ejemplos de nuestros vecinos que fue un fracaso. Argentina está volviendo sobre el impuesto a la soja. Es un palo en la rueda a los sectores productivos del país. Los impuestos deben ir acompañados de un mejor gasto público.

–Muchos políticos creen que el aumento de impuestos es crucial para combatir la pobreza...

–Sin embargo se han despilfarrado millones en programas para reducir la pobreza. Insisten con la agricultura, con los programas de algodón, de sésamo, de riego, de invernadero. Ustedes mismos están publicando cómo se despilfarraron 37 millones de dólares en programas de riego. Los experimentos se tienen que acabar.

–¿Qué sugiere para combatir la pobreza, un caballito de batalla tan remanido de los candidatos?

–Una vaca por familia. Eso tiene que ser un programa. Así como se tiraron millones y millones en el programa del algodón, del sésamo, en otros programas, que se destine parte de esos fondos para la pobreza al fomento de la ganadería familiar. Los menonitas comenzaron así, con la vaca.

–¿Los menonitas comenzaron con la vaca?

–Sí, la vaca. Detrás del tambo vienen los otros trabajos, el agrícola o un poquito de engorde, un poco de metalúrgica, trabajo de tractores; pero la base del diario es la leche.

–Vender a la industria, eso mantiene a la familia...

–Una vaquita paraguaya medianamente alimentada puede dar cuatro o cinco litros. Un funcionario me comentó el fracaso del experimento con los pollitos. Una familia se consumió sus 30 pollitos parrilleros en 30 a 40 días. La diferencia con la vaca es que da leche y se puede ordeñar el tiempo que sea. Siempre produce. Me acuerdo lo que decía (José) Mujica (el expresidente uruguayo) en una entrevista cuando graficó políticamente el valor del ordeño. Le preguntaron cuál era el problema que tenía con el ala más izquierdista del Frente Amplio. Su respuesta fue: “los izquierdistas a ultranza quieren matar el capitalismo. Ese es un grave error. Le voy a dar un ejemplo práctico. Usted tiene una vaca lechera. Usted mata la vaca y se acabó la plata. La otra posición es ordeñar la vaca todos los días y le ayuda todos los días y sigue produciendo. Yo soy de la teoría de la vaca lechera que se ordeña. No estoy con matar la vaca. La ordeñamos. Los capitalistas trabajan y nosotros les ordeñamos todos los días”, dijo jocosamente. Así, sin pelos en la lengua. Imagínese: presidente de la República...

–¿Por qué dice usted que fracasaron los programas agrícolas?

–Erraron el camino en el combate a la pobreza porque nosotros tenemos una agricultura arcaica. Esos cultivos intensivos tienen que ser con riego. Se tiraron 37 millones de dólares en inversión para riegos. Tiraron por ahí los caños. Fomentan el cultivo de tomate y pimiento. Eso pues tiene una variación de precio muy grande. En ganadería, el precio de la vaca baja un 10 o 15%, pero nunca se regala o se tira a la calle. Entonces, el mejor seguro agrícola que puede tener la agricultura familiar es una vaquita. Es una política segura. No hay necesidad de ser genio para comprobarlo. Los menonitas se fundieron varias veces antes de comprobar que es la política más rentable. A partir de ahí se puede pensar en la agricultura. Para lo único que sirvió hasta ahora es para engordar el bolsillo de funcionarios y algún intermediario. El paso siguiente es castigar la corrupción...

–Hacen falta castigos ejemplares seguramente.

–Los casos emblemáticos enseñan. Es lo que pasó con los intendentes. Todos fueron barridos en las elecciones, sean del partido que fueren. No se perdonó a nadie. Aquel de Limpio que se hizo el gaucho, afuera. En Lambaré, también; en Asunción. Cada vez se saben más cosas. La gente está cambiando de mentalidad.

–Fue una barrida increíble que nadie esperaba.

–Por eso digo: esta vez, el pueblo no votó, sino que eligió. ¿A quién se le hubiera ocurrido que Encarnación podía cambiar de intendente? Fue increíble, pero pasó. Pasó también en la Universidad. Los que administraban los fondos públicos en Itaipú, la parte de jubilaciones, toditos fueron castigados. Pasó en el fútbol, pero de afuera vino el castigo. Pasó también con la vacuna antiaftosa. Se quiso armar mucho alboroto, pero no tenía la calidad suficiente.

Creo que vamos por buen camino. El Gobierno también ayudó con el tema de los planilleros. Ni se soñaba que iba a pasar esto que está pasando. Ahora se publica. La persona que quiera ser candidato para el 2018 va a tener que pensarlo muy bien. No le va a ser fácil. Va a tener que ser limpia en toda su trayectoria, y si es posible, la familia que le rodea, también. Se le va a estudiar de pies a cabeza. Estamos yendo hacia un cambio positivo.

–Se acabó también el debate por la reelección, la cantinela que ha mantenido a esa infinidad de políticos mediocres en los cargos electivos por tanto tiempo.

–Era normal que el grupo en el poder no quisiera más salir y entonces le dijera al Presidente: “Usted es el elegido del pueblo. Tiene que volver a postularse”. Le convencen para asegurar sus privilegios. Por eso es importante tener una élite pensante.

–Élite pensante o élite de la oligarquía, como le llaman los socialistas, los bolivarianos. ¿Cuál es su utilidad?

–Élite pensante fuera de toda ideología. Le doy un ejemplo práctico. ¿Gracias a quién se ganó la Guerra del Chaco? A los oficiales paraguayos que estaban bien preparados. Eligio Ayala, cuando ya veía que se venía la Guerra, mandó a los oficiales paraguayos a Chile. Era el mejor ejército de esa época, y hasta ahora, para mí, en Latinoamérica. Mandó otra partida de oficiales a Francia y Bélgica. La diferencia entre la oficialidad paraguaya y la boliviana fue abismal. El oficial paraguayo era brillante. Los bolivianos no tenían oficiales. Dicen que el general Kundt se lamentaba y decía: “Si yo hubiera tenido a los oficiales paraguayos a mi mando, otro hubiese sido el resultado de la Guerra”. En Bolivia había una diferencia de clase. La oficialidad estaba muy arriba y el resto eran como indios. El paraguayo es diferente, se mezcla fácilmente.

15 DE FEBRERO DE 2015.