Martes, 23 de Octubre de 2018
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Los manguruyúes no querían que el ganador sea un bañadense

“El Partido Colorado no tiene la culpa que haya corruptos. La gente es corrupta porque no se le castiga, y puede ser colorado, liberal o izquierdista”. Es el concepto claro y conciso de Víctor Hugo “Chapu” Fernández, un bañadense que venció contra todos los pronósticos a la estructura en la Seccional 23 de Sajonia. En esta entrevista, refleja con sus opiniones la sacrificada vida de los habitantes de los bañados.

–¿“Chapu” Fernández?

–Sí, “Chapu”, no Chapo (el mexicano). Nada que ver con la “narcopolítica” (se ríe).

–“Chapu”, muy popular en Bañado Sur de Sajonia.

–Y bueno, es la primera vez que un bañadense gana la seccional 23. Les echamos a todos los manguruyúes que estaban en el poder por 25, 30 años sin aportar nada. Algunas señoras me decían: “la bendición del Papa alcanzó al Bañado”.

–¿Es posible?

–Aunque el Papa vino en el otro sector (en Bañado Norte) es capaz que haya creado conciencia. Él habló de solidaridad y eso es lo que se manifestó esta vez entre nosotros. Nos cuesta ser solidarios. La necesidad nos hace muy individualistas, porque hay que sobrevivir.

–¿Cuántos candidatos?

–Nueve: seis oficialistas y tres del otro movimiento (de Mario Abdo Benítez). Cinco ya fueron antes presidentes de seccional y uno quería la reelección. Había 14 candidatos al comienzo y les hicimos descabalgar a cuatro. Nadie apostó por nosotros, solo los que nos votaron.

–¿Cuánta gente votó?

–De 3.700 ganamos por 250 votos. Votó el 55% de los 6.700 inscriptos. Los de la zona baja somos el 70%.

–Se habla mucho de prebendarismo.

–Y no se puede negar. Existe. Pero eso no instalamos nosotros. Instala la gente de arriba y eso es de toda la vida. Tampoco se puede cambiar de la noche a la mañana. Para nuestra campaña, no negamos, juntamos 170 millones para el día D. Los otros manejaron más de 200 millones. Pero la gente no es tonta. A veces elige mal, pero elige igual. Si usted va y pregunta a los más de tres mil que están en los refugios (en el R.I. 14), todos le van a decir que votaron por nosotros a pesar de la plata que pusieron los otros. Se quería gente nueva y confiable de quien valerse.

–¿El Presidente también aportó?

–Había un pequeño aporte semanal de Honor Colorado de 700.000 por semana. En un día gastábamos toda esa plata. En el día D, el aporte fue de 4.200.000, pero yo sé que algunos de ellos ligaron 20 millones, por ejemplo el “caballo” de Arnaldo (Samaniego).

–¿Tenía su caballo? ¿Cómo sabe?

–Porque tenemos nuestros amigos por ahí. La gente estaba cansada de ellos. La seccional estaba muy abandonada. Se estaba cayendo a pedazos. Una vez se cayó una de las ventanas del segundo piso. Casi le mató a un vecino. Suerte que se le cayó de refilón. Ellos estaban muy gastados. Por eso decidimos poner candidatos propios, y acá está el resultado.

–¿Desde cuándo vive en el Bañado?

–Desde que nací, hace 42 años. Mi papá era baldosero y yo trabajaba con él.

–¿Cuál es su profesión?

–Me recibí de sicólogo clínico en (la facultad de Filosofía UNA) Itapytãpunta, pero no ejerzo. Trabajo en Itaipú desde que era pasante hace más de 10 años. No gano como dicen que se gana. Me iba a comprar para mi casa con un préstamo que hice, pero había un problema de sucesión y entonces usé la plata para comprar una camioneta. Justo volvió la inundación. Akairo. Algunos de mis rivales hicieron correr que yo vivía en un departamento de lujo y que le mandé a mi papá al refugio (al R.I.) para figuretear.

–¿Por qué en el refugio?

–Lo que pasa es que mi papá hace minicarga y todos sus clientes son del Bañado, y como todos ya se mudaron al refugio, mi papá también hizo su casita ahí. Si no se va detrás de la gente ko opáta la inegocio. Yo sigo viniendo a mi casa. Me arremango y me vengo a dormir. Estamos rezando que pare la crecida. Yo tengo aparte una bodega y lomitería frente a la seccional.

–Un buen lugar para conquistar votos.

–Si es así, todos los que tienen bodega deben ser senadores y diputados como mínimo, porque lo mitãko ho’u la cerveza opátarõ guáicha (como si se va a terminar) (bromea).

–¿De dónde viene “Chapu”?

–De chico, viene del Chapulín Colorado. Había un amigo en el barrio que era muy mentiroso. “Nde japu jeýma”, le decía cuando contaba una historia. “Yapulín”, le decía. “Traé tu pelota, Yapu”, le decía. Al final él también me llamaba así y todo el mundo ya me decía a mí. Y se quedó así.

–¿Cómo se hizo conocido?

–A través del deporte. Juego fútbol y también organizamos torneos. La última vez el torneo de fútbol cinco de mujeres fue un exitazo. Se jugaba en la seccional, pero nos echaron.

–¿Por qué?

–Porque tenía éxito. Así nomás. Las mujeres son las que más se indignaron y los jóvenes. Todo el mundo se iba a los partidos. Continuamos en la capilla Santa Teresa. A puro pulmón hicimos una mejora en la canchita que los damnificados dejaron un desastre. El padre José nos prestó a cambio del arreglo. Ahí me hicieron la liga para presentar mi candidatura.

–¿Qué hay que hacer en el Bañado para terminar con el eterno castigo de la mudanza en cada crecida?

–La Municipalidad tiene la ley de capitalidad. No ejecuta. Tiene que hacer la Costanera Sur. Son 200, 300 camiones con piedras grandes que hay que tirar. Hay que gastar 80, 100 millones de dólares para una solución definitiva que le va a servir a todo el mundo, no solo a los bañadenses. ¿Cuánto terreno se ganó con esa hermosa Costanera que está frente al Palacio? ¿Cuánto le cuesta al Estado esta inundación nomás? Mucho más que una avenida Costanera.

–Se nota que es un drama.

–Usted no se imagina el conflicto que hay entre los vecinos, las familias apartadas... La gente pierde el poco dinero que gana para pagar su mudanza y se pelea por cualquier ayuda, por la chapa, las carpas, los víveres cuando hay. Encima hay que soportar a los aprovechados. Vienen a la conquista de votos, sean colorados, liberales, izquierdistas.

–Hay mucha gente de izquierda.

–Hay. Reclutan partidarios fomentando el anticoloradismo. Hasta el padre (sacerdote) es izquierdista, anticolorado. Igual nosotros nos vamos a acercar a él.

–¿Quién es?

–El padre Velazco. Vamos a ver si realmente quiere el bien común o es un anticolorado nomás. El Partido Colorado no tiene la culpa que haya corruptos. La gente es corrupta porque no se le castiga y puede ser colorado, liberal o izquierdista. A mí casi me echaron de Itaipú en la época de Lugo. Yo era contratado y Constancio Mendoza (luguista) me dijo un día: “Acá está tu afiliación y acá está tu contrato. Tenés que afiliarte (al Frente Guasu)”. Yo me levanté y no le hice caso. Gracias a Dios no me echó. A veces me pregunto ¿qué iba a pasar si me afiliaba?

–Es todo un arte esto de usar el voto de los pobres.

–Ellos crean ese cultivo del prebendarismo. Al pobre apenas le alcanza un día la plata que regalan. El problema de la pobreza es la falta de trabajo. El nivel de vida de muchos bañadenses mejoró bastante cuando se instalaron los astilleros que brindaron fuentes de trabajo. Yo soy testigo y le puedo asegurar que un joven que andaba con vida desordenada, en el alcohol o en las drogas, con el trabajo comenzaba a mejorar, a buscar una pareja, a asentarse y a dejarse de las boludeces. Pero también conozco jóvenes que eran sanos, que pintaban bien porque eran deportistas de primera y que, de repente, se perdieron en el vicio. Y acá nadie puede remediar porque no hay medios.

–¿Por qué los manguruyúes no apostaron por ustedes?

–Yo me pongo en la piel de ellos. Habrán dicho: “Si apostamos por estos bañadenses y ganan van a venir a presionarnos, a pedirnos esto o aquello. No conviene que estos pobres diablos ganen. Van a venir a pedirnos Franja Costera, títulos de propiedad, etc. Nos van a dar dolores de cabeza”. Y bueno, en el fondo, si piensan así, están en lo cierto (festeja la ironía con risas).

–A pesar de todo igual van a apoyar a Arnaldo.

–Pero tampoco vamos a vender a nuestra gente. Tiene que venir a hacer algo. Tiene que ejecutar su presupuesto. En Itaipú la gente se queja de que tampoco se ejecuta como antes. Dicen que Spalding redujo la corrupción, que ahorra. Lo que pasa es que al año siguiente se le reduce el presupuesto si no ejecuta. Antes por lo menos había clínica móvil. A mi mamá le pusieron los dientes gracias a esa clínica. A otro señor se le operó de cataratas. Volvió a ver. Estaba feliz y agradecido. Los médicos eran como Jesucristo y sus apóstoles para todo el barrio. Son seguramente cosas pequeñas, pero tienen un valor extraordinario para los que necesitan ayuda.

2 DE AGOSTO DE 2015.