Miércoles, 21 de Noviembre de 2018
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Arzobispo admite que Francisco podría beatificar a Chiquitunga

La visita del Papa tiene un sentido religioso muy profundo. Se van a volcar multitudes en el aeropuerto. Él tiene un imán que no le viene de ser Jorge Bergoglio. Le viene por ser sucesor de Pedro y por ser el que garantiza la fe de sus hermanos obispos y de toda la Iglesia, afirma en esta entrevista el arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela. Admite que el Pontífice podría beatificar a Chiquitunga.

–¿Cuál es el milagro de Chiquitunga?

–Chiquitunga es una guaireña de Villarrica, María Felicia Guggiari. Estudió para salesiana. Vino a Asunción. Estuvo en la parroquia Las Mercedes. Era catequista. Ahí se dio cuenta de que el Señor le pedía una cosa más radical. Ingresó entonces en Las Carmelitas. Vivió santamente, siempre sonriente, servicial. Murió con olor a santidad. Las hermanas comenzaron a difundir que ella podía ser beatificada por sus virtudes heroicas extraordinarias de sacrificio, de oración, pero de una paz y de una felicidad espiritual única. Quien conoció a Chiquitunga quedó encantada de su persona. Ella fue invocada en (el departamento de) San Pedro, en un caso que en este momento está siendo estudiado en Roma.

–¿Qué pasó ahí?

–Había nacido un niño ya muerto en un muy precario centro de salud que no tenía nada, ni oxígeno ni nada para revivirlo. Había una persona que tenía la estampa de la Chiquitunga y comenzaron a invocarla: “¡Por favor, por tu intercesión, haz que este niño no muera, que viva!” Así insistieron. La enfermera, sorprendida por la fe de la gente, comenzó también a rezar. Después de un cierto tiempo el niño dio signos de vida. Recobró la respiración. Esto puede suceder en cualquier hospital donde hay oxígeno, doctores, atención, pero es imposible en el campo, en una situación de precariedad absoluta, donde solamente cuenta la experiencia de la partera. Bueno, este caso está siendo estudiando por los científicos de Roma. Es difícil porque los médicos dicen que hay muchos casos semejantes de chicos que nacieron semimuertos pero que poniéndoles oxígeno reviven. Pero ahí no había nada. Había solo pobreza y miseria pero mucha fe y mucha confianza en la Chiquitunga. Se documentó todo este caso y a través de monseñor Pastor Cuquejo, de las Carmelitas y los padres carmelitas se llevó a Roma para que se decida. Ojalá que los médicos de Roma digan: “Nosotros no podemos explicar científicamente la reanimación de este niño”. ¡Ojalá que el Papa anuncie la beatificación de Chiquitunga! Él lo puede hacer.

–¿De qué época es?

–De 1925 y murió en 1959.

–¿Y existen todavía los milagros?

–¡Claro que hay milagros! Vaya a Lourdes, vaya a Fátima y vea lo que son los milagros..., en Medjugorje también.

–La de Sarajevo...

–Y no solamente los milagros físicos son extraordinarios. Mucho más extraordinarios son los milagros espirituales, de personas que nunca creyeron, que siempre tuvieron fobia a Dios y a la Iglesia y de golpe sienten una ternura, una paz y una confianza sin límites en nuestra religión, como (Gilbert Keith) Chesterton y otros grandes convertidos...

–El inglés...

–Se estudia su beatificación. Su historia es sumamente interesante. Hay otros muchos grandes hombres que fueron sorpresa de la humanidad.

–¿Por qué el Papa despierta esas sensaciones de ansiedad, alegría, gozo, fanatismo, como una estrella de rock, que no despierta cualquier jefe de Estado, ni Obama?

–Si viniera Obama, ¿sería recibido como Francisco? Si viniera la presidenta de Alemania, Angela Merkel, o el de Francia (Francois) Hollande o la presidenta de Brasil, ¿serían recibidos así? Yo digo que no.

–Hay una motivación religiosa...

–Tiene un sentido religioso muy profundo. Se van a volcar multitudes en el aeropuerto. Él tiene un imán que no le viene de ser Jorge Bergoglio. Le viene por ser sucesor de Pedro y por ser el que garantiza la fe de sus hermanos obispos y de toda la Iglesia. Lo esperamos como líder de una Iglesia muy grande extendida en el mundo. Son dos días y medio de alegría, gozo, fiesta, un acto histórico irrepetible...

–¿Creció, se estancó o se redujo la cantidad de católicos en el mundo?

–Hace poco se publicó una última estadística que dice que ha crecido en 139 millones, de 2005 al 2012. En Estados Unidos se hizo una encuesta sobre la aceptación del papa Francisco en la población. En medio de la Iglesia Católica tuvo un 60% a favor y 40% que no lo acepta. Pero en medio de los no católicos, un 75% acepta al Papa. Solo un 25% dice que no lo conoce. El resto lo conoce, lo valora por su testimonio, por su sencillez, por su ser latinoamericano.

–Algunos no católicos ya cuestionan lo que se va a gastar, solo la Iglesia 10.000 millones, aparte el Estado.

–Acuérdese que la visita de San Juan Pablo II no fue un acto exclusivamente religioso. Fue un acto pastoral. La visita del papa Francisco también va a ser una visita pastoral que busca el mejoramiento de nuestro país. ¿Quién no desea el mejoramiento de nuestro país? Si alguien no lo desea no puede ser paraguayo. Si viene alguien de afuera como el papa Francisco, con todo lo que significa su persona y la incidencia que genera para unir los corazones, en este caso para vencer a la pobreza, es algo muy positivo. No se trata de un Jefe de Estado cualquiera. Nuestras celebraciones religiosas no son un fin en sí, jamás. Nosotros vamos a misa, no porque nos sentimos buenos. Vamos porque necesitamos la fuerza de la fe para salir después a ayudar al necesitado, al indigente, al enfermo, a luchar por un mayor equilibrio entre las clases sociales y el mayor bienestar de todos.

–Hay más desenfado para criticar a la Iglesia, a medida que avanza la tecnología...

–No es de ahora. En el Iluminismo ya se criticaba. Las ciencias tomaron protagonismo y a diferenciarse de la filosofía y de la teología, y a decir que la única verdad es la científica.

Esto ha caído muchas veces en contradicción. Para poder decir que la única verdad es la verdad científica se usa la filosofía, el razonamiento, una lógica. A partir de la constatación se saca la valoración, resultado. Se concluye en un silogismo.

Entonces, la ciencia tiene su valor y no contradice la fe ni la fe va a contradecir a la ciencia. Tanto la fe como la ciencia procede del mismo autor, el mismo Creador que es Dios nuestro Señor.

–Para el ateo, Dios está muerto, como dice aquella película tan polémica.

–El camino de Dios es el hombre. Para qué vive el hombre, cómo se enfrenta con el dolor, con el mal. Qué solución le va a dar a la muerte. Comencemos por ahí. El ateo tiene que preguntarse qué respuesta le da. Si para Nietzsche o Sartre la respuesta es el absurdo, ¡por qué no se suicida, entonces! Porque quiere decir que no tiene sentido su vida. Pero la vida sí tiene sentido.

–¿Qué sentido?

–Alguien creó la vida, la naturaleza. No podemos decir que fue un motor inmóvil. Ha sido una sabiduría superamorosa que con libertad nos ha creado a cada persona. Juan Pablo II, que viene del marxismo y derrumba al marxismo, es el que hizo estas preguntas sobre el hombre. ¿Quién es el hombre? Vayamos a las preguntas profundas de la vida. Estas solo se encuentran en aceptar el gran misterio de que alguien nos amó libremente, sin una obligación, sin ninguna necesidad. Toda persona humana es fruto de un amor. ¿Por qué una mamá y un papá cuando nace una criatura se llenan de alegría, de gozo inmenso por ese gran regalo que reciben? ¿De dónde les viene esa bendición? Ellos solamente hicieron la relación de transmitir desde la concepción esta vida. Pero ellos no pueden regular la vida.

Eso lo hace el Creador, poniendo sus propias leyes de amor en cada persona, para que se realice como una persona libre, capaz de amar.

(holazar@abc.com.py)

20 DE ABRIL DE 2015.