Martes, 23 de Octubre de 2018
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Francés afirma que futuro de la humanidad está en los ríos

Erik Orsenna, laureado escritor francés, exconsejero cultural de Francois Miterrand, economista y político viene realizando una gira por países del mundo alimentados por grandes ríos. Presidente de “Iniciativas para el Porvenir de los Grandes Ríos”, recorrió el Paraná en compañía de autoridades de Itaipú y Yacyretá. En esta entrevista hace un recuento y remarca la necesidad perentoria de defender los cursos de agua de la polución y de los desastres naturales en defensa de la vida.

–¿Qué impulsa a un escritor muy prolífico y economista a interesarse por los ríos? ¿Qué busca?

–A mí me interesa todo lo que sea la promoción del hombre. Como economista trato de estar actualizado y me interesa contribuir para una mejor distribución de la riqueza y la defensa del medio ambiente. Estamos promoviendo con el señor Bertrand Porquet, director de coordinación estratégica de la Compañía Nacional del Ródano (un caudaloso río de Francia) un observatorio que busca reunir a los responsables de los principales ríos del mundo. El Paraná es uno de ellos. Tiene aproximadamente 4.100 km, que corre desde el Estado de São Paulo, en Brasil, hasta el Río de la Plata, en Argentina, cuya cuenca se prolonga también, gracias al río Paraguay hasta Bolivia. La idea es reunir a los que controlan a los 14 grandes ríos navegables a través del mundo con el deseo de reforzar el intercambio de buenas prácticas sobre la planificación y la gestión de estos grandes ríos.

–¿Qué quieren hacer con los ríos?

–Estamos tratando de crear un club de protectores de los grandes ríos como es el río Paraná, que alberga a dos de las represas hidroeléctricas más grandes del mundo. Es un río gigantesco y extrañamente muy poco conocido en el mundo. En Francia tenemos el Ródano, un río hiperactivo, muy dinámico. Tiene 19 represas. Es más pequeño que el Paraná. Estoy viniendo de África. Hice una gira por río Senegal. Mi próximo destino es China y Vietnam, donde quiero encontrarme con los responsables de los ríos Amarillo, Rojo y Mekong. Tengo previsto visitar después el Missisipi en Estados Unidos y el San Lorenzo en Canadá.

La idea es compartir nuestras experiencias. Yo soy por un lado escritor y luego soy economista. Me interesa el tema de las materias primas y la minería. Con el paso del tiempo me convencí que la primera materia prima es el agua. Los seres humanos estamos constituidos por agua, 80% somos de agua. Los problemas del mundo giran en torno al agua. Basta mirar las ciudades, su ubicación, la cuestión agrícola, la producción de electricidad.

–¿Cuál es la preocupación?

–Existe una preocupación por el uso racional de los cursos de agua: por una parte, para producir electricidad; por otro lado, para favorecer el transporte fluvial y evitar cada vez más el transporte terrestre; tercero, necesitamos abastecer de agua a la agricultura.

Veo que muchos responsables de los principales ríos del mundo están un poco aislados. Tampoco hay un foro donde podemos reunirnos para intercambiar inquietudes, problemas y enunciar sus soluciones. Queremos crear uno. Hace falta hablar de una transición energética para dar lugar a la energía solar, a la energía eólica, a las energías renovables para ir suplantando las energías fósiles. Segundo, tenemos que considerar el uso más intensivo del transporte por agua. Es mucho menos agresivo para el medio ambiente que el transporte terrestre. Tercero, no hay una buena agricultura sin una buena irrigación. Son algunos puntos en torno al agua que puede dar respuesta a muchos problemas actuales.

–¿Cuál es el peligro?

–Los ríos están en peligro, primero por la polución y también por las inundaciones. Por ejemplo, el perjuicio que causó hace poco en Santa Fe, en el norte de Rosario (Argentina). En Francia, estamos muy entrenados en la lucha contra las inundaciones. El Ródano es extremadamente impetuoso. Las inundaciones acarrean muertes, desplazamientos de familias pobres. Su control es clave. Hay que tener cuidado cuando se construyen diques. De un derrumbe no hay posibilidad de escapar. Si se viene abajo provoca una catástrofe.

Otra cosa, hay cada vez más población al borde de los ríos. Se arrojan desechos sin tratar. Si ustedes (en Paraguay) tienen su población al lado del río no es tan grave porque no son muchos, pero hay en el mundo ciudades de 20 millones de habitantes pegadas al río. Ningún curso de agua puede resistir. Eso pasa con el río Ganges: Calcuta (India), Dacca (Bangladesh)... Son más de 20 millones. El agua viene del Tibet, igual que el río Amarillo y el Bramaputra. Quiere decir que la mitad de la población del mundo bebe agua que viene de Tíbet.

–La mayoría pobre vive al lado de los ríos. No le importa la inundación porque no le queda otra.

–Claro, los terrenos son baratos porque se inundan a cada rato. Pero también es el lugar adecuado en muchos casos para el intercambio, el comercio. Son dos aspectos al mismo tiempo. Los ricos se aprovechan del río para el comercio, pero no viven cerca del río. Tratan de no sufrir sus amenazas.

–¿Qué solución les dieron a las inundaciones del Ródano?

–Como le dije, tiene un caudal muy fuerte y tiene inundaciones terribles. Hay valles alimentados por afluentes que provienen de dos macizos montañosos, a la orilla derecha y la orilla izquierda. Tradicionalmente la gente hacía sus construcciones en la costa, demasiado cerca del agua. Hoy no se permite más.

Lo único cierto es que ningún río se parece al otro. Ni siquiera el Paraná río arriba se parece en nada a su desembocadura en el Tigre (en el Río de la Plata). Hay que entender bien el detalle de la geografía de los ríos.

–En la parte argentina es arcillosa. En la parte paraguaya se desliza sobre terreno rocoso, corre rápido.

–En China, el río Amarillo que viene del Tíbet arroja muchos sedimentos. Las inundaciones son terribles. Se construyen diques. El río sigue arrojando sedimentos, entonces, el lecho va subiendo. Al mismo tiempo suben los diques y otra vez sube el lecho del río. Hoy el lecho del río está 150 metros por encima de la llanura. Eso quiere decir que cuando hay un agujero en el dique todo se desborda y causa mucha mortandad. Es el resultado del desafío que el hombre hace a la naturaleza y nadie es más fuerte que la naturaleza.

Lo mejor es convivir con ella. Excluyendo la polución que existe hoy en día, en general se cuidan más los ríos. Las costas son más agradables. Hay más transporte, más comodidades. Se han producido transformaciones increíbles. En Hamburgo, por ejemplo, está el río Elba. Tenía una polución desesperante. Actualmente el río y su puerto vuelven a ser el centro de la ciudad. A la gente le gusta el agua. Parece un jardín. Evidentemente se cuida mucho más el agua que hace 50 años.

–Para la conferencia del cambio climático en París, en diciembre, ¿cuál es la meta?

–Evidentemente existe una negociación entre los estados para intentar llegar a acuerdos. Va a ser difícil porque los estados deben a la vez respetar el medio ambiente y al mismo tiempo dar empleo y dar crecimiento a la población. La cita de París será una cita de todos los estados, no solo de gobernantes. Habrá representantes de ciudades, de regiones, de empresas para debatir sobre la polución que hay en el mundo. En el noreste de la China ya no se puede vivir. Cuatro o cinco meses por año hay que llevar una máscara. Lo interesante de esta reunión es que no solo los gobiernos deciden. Las ciudades, las regiones, las empresas van a proponer soluciones. El tema del agua estará presente, las represas. Es mejor crear electricidad con agua que con carbón.

–¿A qué acuerdos quieren llegar y cuáles son los obstáculos y qué países presentan los obstáculos?

–El objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% en 2030 y un 60% en 2040 (respecto a 1990). Otro objetivo fundamental es limitar el aumento de la temperatura global en menos de 2º C. Vamos a promover una negociación. Hubo acuerdos entre China y Estados Unidos. Es siempre difícil porque es una puja entre crecimiento y medio ambiente. Se trata de una negociación entre las urgencias del presente y el largo plazo.

–Va a desembocar como siempre en el debate sobre la desigualdad y la distribución de la riqueza.

–Las sociedades hoy son cada vez más desiguales y eso rompe el dinamismo de la sociedad. Muchas economías se preguntan más ahora que antes sobre el gran debate que plantea el francés Thomas Piquetty (para combatir en forma efectiva la desigualdad hace falta un impuesto mundial sobre la riqueza).

–¿Usted cree en la teoría de Piquetty?

–De una cierta manera sí. La desigualdad crece sin parar y son siempre los más pobres los que más sufren los desastres climáticos o medioambientales.

2 DE ABRIL DE 2015.