Martes, 23 de Octubre de 2018
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La consigna es nunca poner en riesgo estabilidad de la economía

Ya lo llaman el Axel Kicillof paraguayo, por su juventud y atractivo físico. A diferencia del ministro de Economía de Argentina (en default técnico), el nuestro representa al país de la estabilidad y el crecimiento. Santiago Peña, nuevo ministro de Hacienda (36 años), el más joven del gabinete de Horacio Cartes, afirma en esta entrevista que su labor será “nunca poner en riesgo la estabilidad económica”.

–¿Qué le llamó la atención al Presidente de sus habilidades para designarlo jefe de su equipo económico?

–Desde los 20 años estuve en el Banco Central como funcionario. En el Gobierno del presidente Fernando Lugo me propusieron como miembro del directorio. Se confirmó recién con el cambio de gobierno (de Federico Franco). En el gobierno de Horacio Cartes venía trabajando muy de cerca con el ministro Germán Rojas. Estaba muy compenetrado con los planes que se venían implementando y con la filosofía de este gobierno. Algo que me ha marcado mucho es la bandera de la transparencia. Es lo que a alguien como yo le alienta bastante para involucrarse. Cuando me preguntaron si estaba dispuesto a venir como ministro, dije: “por supuesto”. Creo estar capacitado para enfrentar el nuevo desafío.

–¿Cuántos años?

–Tengo 36. Soy egresado de la Facultad de Ciencias Económicas, Contables y Administrativas de la Católica. Empecé mi carrera siendo padre a los 18 años. Eso alentó mi convicción de superación. Cuando egresé del colegio (Panamericano) fui elegido por mis compañeros como el mejor orador de la clase y designado para dar el discurso de graduación. Mi hijo, en ese entonces, de cinco meses, estaba en medio de la audiencia. Cuando egresé de la Facultad, cinco años después, presenté mi tesis un jueves. El fin de semana ya estaba viajando a Nueva York para mi especialización en la Universidad de Columbia.

–¿Cómo hizo?

–Me pasaba aplicando (llenando postulaciones) por las oportunidades que se ofrecían en el exterior. Yo decía: “no pierdo nada si aplico para esta beca”. Siempre aspiré a capacitarme. Sabía que así podía ascender. Aliento a todos los jóvenes a hacer lo mismo. El cielo es el límite. Así llegué al FMI (Fondo Monetario Internacional) en Washington en el 2009. Estuve tres años, encargado de África. Conozco bastante África, con muchos problemas tribales. Me hizo valorar más el país que tenemos, con desigualdades todavía pero privilegiado para mí porque no existen diferencias por el color, raza ni religión...

–¿Cuál considera su principal habilidad?

–No sé si habilidad, una cualidad tal vez puede ser el diálogo y la búsqueda de consensos. Tengo convicciones muy firmes en mi condición de bancocentralista, lo que me lleva a ejercer la función de ministro con mucha responsabilidad para mantener la estabilidad económica.

–La pregunta que muchos se hacen es si aguantará la presión de este año electoralista...

–Es lo que remarco en mis conversaciones con los representantes de los gremios del sector privado, preocupados por este nuevo año electoral y el tema de las presiones. Tenemos que dialogar, pero la consigna es nunca poner en riesgo la estabilidad de nuestra economía.

–Se dice que el Gobierno tiene mucho dinero para invertir pero no sabe aplicar y que sus ministros más bien hacen el papel del “perro del hortelano” (no come ni deja comer)

–Yo creo que no es ni uno ni lo otro. Los recursos que tenemos, al contrario, son limitados ante las necesidades que sí son ilimitadas. El país tiene una deficiencia enorme en infraestructura, en educación, en salud. No hay dinero que pueda cubrir todas las necesidades. Uno de los principales condimentos que le agregó al gobierno el presidente Cartes es poner en los ministerios gente competente. Las estructuras son muy rígidas todavía y por eso los resultados de las reformas que se implementaron en el 2014 recién vamos a comenzar a verlas este año. El 2015 va a ser un muy buen año, estoy seguro...

–Se va a ver cuáles pingos corren más, los jovencitos del presidente Cartes o los zorros que desangran al Estado...

–Si nos concentramos en el Ministerio de Hacienda, podemos darnos cuenta de que han pasado varios gobiernos, varios ministros del 2003 a esta parte, pero se ha mantenido inalterable la política económica. Mi perfil no es diferente al de Dionisio Borda, Miguel Gómez, Ernesto Bergen, César Barreto, Manuel Ferreira o Germán Rojas. Todos son técnicos que han entendido el rol de Hacienda. Cada uno con su perfil le han dado una dinámica diferente. Pero algo que no se puede poner en riesgo es esa estabilidad que se ha conseguido y que tanto bien le ha hecho al país, más todavía cuando uno ve lo que está pasando en otros países que no han mantenido esa prudencia en el manejo de las cuentas fiscales. Soy un convencido de eso.

–¿Se mantienen esos subsidios sociales para combatir la pobreza, que muchos asocian a populismo electoralista?

–Las transferencias condicionadas, el programa Tekoporã que ha sido el principal programa implementado ya desde el 2004 ha sido exitoso. Se nota la reducción de la pobreza. Ha permitido a miles de chicos salir del círculo de la pobreza. Se consiguió que sean vacunados, a concurrir al centro de salud, a asistir a la escuela, condiciones que se imponen a las madres para recibir las transferencias condicionadas.

–Entre los beneficiarios hay policías, concejales, funcionarios, hasta integrantes del EPP...

–La solución es la transparencia. Es la bandera no solo de este gobierno sino de los países que han querido avanzar en forma efectiva en el combate a la pobreza. La transparencia es condición fundamental.

–De repente aparecen 25.000 productores y son solo 12.000 los que deben cobrar. ¿Se reparte como vito la plata?

–Eso se acabó. Ya no pagamos a cualquiera. La plata se entrega bajo estricto control. No van a recibir plata ni funcionarios, ni policías ni miembros del EPP. La plata tiene que llegar a su destino. Estamos administrando la plata de los contribuyentes...

–Ya lo acusaron a usted de ser agente del FMI, que va a aplicar la política del imperio...

–Cuando uno asume una posición de tanta importancia es normal que los críticos lo encasillen, hasta tratando de asociarlo a alguna ideología. Ante todo, yo soy paraguayo. Voy a hacer lo mejor para el Paraguay. Eso es categórico. Por más que los números son fríos, yo tengo una sensibilidad enorme. Voy a tomar decisiones muy pensadas, muy elaboradas que vayan en beneficio de las personas...

–Usted no quiere el impuesto a la soja, por ejemplo...

–Yo creo que he sido muy claro. Gravar una actividad solamente sobre el hecho de la exportación no va a funcionar en Paraguay, como no funciona en ninguna parte del mundo. El claro ejemplo es lo que le pasa a nuestros vecinos del sur, que para beneficio nuestro, nos coloca como sexto exportador de carne, y en términos de producción de granos hemos crecido de manera importante porque justamente ellos aplican una política tributaria que desalienta la actividad privada. Nuestra política es mejorar la administración tributaria: recaudar más con los impuestos que ya tenemos y después ir pensando en algunos otros ajustes. Los impuestos no son solo mecanismos para recaudar. También son mecanismos para incentivar o desincentivar la actividad económica. Tenemos que ser muy cuidadosos porque esto tiene finalmente impacto en la actividad privada, el sector que genera la riqueza.

–Hay una desigualdad enorme...

–Pero yo no estoy de acuerdo en cobrar más impuestos a la gente que está pagando. Eso genera una distorsión y una ventaja enorme en aquellos evasores que no están pagando. Hay que trabajar para distribuir la baja carga tributaria entre todos. Una vez que lo consigamos podemos discutir si hay algunos sectores que van a tener que pagar mayores impuestos que otros.

18 DE ENERO DE 2015.