Martes, 23 de Octubre de 2018
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“Los líderes populistas son todos mentirosos...”

Gloria Álvarez es una joven política independiente de Guatemala, de 29 años. Una conferencia que dictó sobre populismo en la Universidad de Zaragoza (España) se viralizó (se propagó) como reguero de pólvora en las redes sociales (unas 500.000 visitas). En esta entrevista, ella radiografía a los populistas que infestan y destruyen los sistemas democráticos en América Latina e insta a combatirlos con organización y el uso de la tecnología y las redes.

–¿Se imaginó la dimensión que iba a tener su mensaje? Unas 500.000 visitas en un mes.

–Para nada. El encuentro del Parlamento Iberoamericano Juvenil en Zaragoza fue en setiembre y el video de mi intervención apareció en octubre. Yo ni sabía que el discurso fue grabado. Lo que más me gratifica es haber descubierto que mi preocupación personal y el de mi Movimiento Cívico Nacional de Guatemala sea la preocupación de todo el mundo. Es impresionante cómo la gente viene intercambiando material por la red sobre este asunto que nos agobia.

–¿Qué regímenes populistas? ¿Cómo los identifica?

–Hay diferentes matices. Puede haber gobiernos que se llaman socialdemócratas, institucionalistas, socialistas del Siglo XXI, hay regímenes de derechas. El escritor Mario Vargas Llosa identifica por ejemplo a las izquierdas carnívoras.

–¿Las del Siglo XXI?

–Sí, y a las izquierdas más vegetarianas que serían las socialdemócratas, las que respetan más la institucionalidad, dependiendo si respetan el organismo legislativo, si se mantiene la independencia del organismo judicial, incluso para denunciar los casos de corrupción contra el gobierno. Estas herramientas populistas también son utilizadas por gobiernos de derecha para ganarse a la población.

–¿Cuáles serían los “vegetarianos”?

–Lo que se ha visto como una izquierda más vegetariana, más institucional, es la del gobierno de Michelle Bachelet en Chile. Podría encuadrarse también Brasil, un poco Argentina, si bien este país está dando pasos acelerados hacia el régimen del tipo “Siglo XXI”. Prueba de ello es el fuerte control de precios que impuso Cristina Kirchner... La gratuidad de la educación en Chile está llevando el debate utilizando elementos populistas. Hay matices.

–Los “vegetarianos” y los “carnívoros”. Suena como el “guardia bueno” y el “guardia malo” de un secuestro. ¿Finalmente se apañan entre ellos? ¿Así se puede entender?

–Sí, totalmente. Faltará ver si Argentina será como Cuba o Venezuela, Ecuador o Bolivia dentro de 10 años o si retornará a la normalidad, o si qué pasará con Chile, mucho más conservador. No se puede predecir.

–Todos llegaron al poder por la vía democrática.

–Está comprobado que la elección por las urnas no es una garantía de comportamiento democrático. Utilizan los mecanismos de la República y de la democracia para llegar al poder. Una vez asumido empiezan a desmantelar instituciones, a comprar jueces, a eliminar a la oposición en el Legislativo. (Rafael) Correa por ejemplo amoldó la Constitución para sus futuras reelecciones. Se convierten en mandamases arbitrarios a los que no interesa analizar políticas públicas o planes basados en conocimientos económicos y científicos. Se ocupan de seleccionar dictatorialmente qué recursos se van a nacionalizar, qué medios de prensa van a perseguir y censurar, etcétera.

–¿Por qué la gente sigue votando por ellos?

–En estos últimos años, el prestigio de estos líderes ha caído en forma dramática en las encuestas. Sobreviven con un discurso cargado de resentimiento, de discriminación, de división. Les dicen a sus partidarios que ellos están mal económicamente porque su vecino está bien. Les dicen que su pobreza es consecuencia directa de la riqueza del otro y les hacen creer que ellos tienen derecho a una parte. Juegan mucho con la dignidad de las personas y su autoestima. Lo presentan a su líder como si fuera un cuasi héroe que viene a resolver todos los aspectos de la vida de las personas a las que hace sentir que son, no solo pobres, sino ignorantes, básicamente inútiles para poder salir adelante por sus propios medios. Ellos no han podido demostrar que son capaces de sacar a la población de la pobreza. Lo que hacen es repartir subsidios del Estado. Saben que sus promesas son incumplibles. La realidad es que en sus países aumenta la inflación, la escasez, la falta de empleo, la educación empieza a bajar de calidad, se politiza, se estatiza.

–Todos estos gobiernos coinciden en monopolizar los medios de prensa. Le llaman “democratizar” la prensa. ¿Por qué?

–Democratizar los medios no es otra cosa que censurarlos y ponerle sello a lo que se puede publicar. Una prensa libre significa que no se queda de brazos cruzados con los datos que publica el gobierno. Al contrario, analiza y revisa las cuentas. Es una prensa que va a tener entre sus columnistas a personas de todos los rangos ideológicos, de un extremo al otro, dispuestos a encarar el debate y no a taparlos. Entonces, lo que hacen estos regímenes es controlar los medios para difundir la noticia que les conviene, tener la libertad de manipular a su antojo los datos, inclusive tergiversando los de las organizaciones internacionales. Es fundamental además el control para consolidar esa idolatría hacia la imagen del mandamás.

–El caso típico, Chávez.

–Un venezolano me comentaba hace poco que la imagen de Hugo Chávez sale en la televisión 110 veces al día en promedio. Se crea toda esa mística hacia el líder populista. Entonces, por ser él la figura, él o su representante en la tierra, como Maduro, tiene derecho a cometer todo tipo de atropellos contra los que lo critican. Entonces, los medios de comunicación libres son para ellos un poder a aniquilar. Todo vale para que el ciudadano vaya quedando sin herramientas con qué defenderse.

–¿Acaso no se afianza el populismo con la reelección de Dilma, de Evo, de Ortega, de Correa? ¿No se está imponiendo esta corriente?

–Estos regímenes dividen a nuestras sociedades en dos grupos. No creo que la mayoría de los latinoamericanos esté apostando por el socialismo del Siglo XXI. Las elecciones presidenciales muestran que la polarización es cada vez mayor. Y es preocupante por supuesto porque estos regímenes lo que hacen es dividir usando la fórmula antigua que dividió Alemania Occidental de Alemania Oriental a través del Muro de Berlín.

–¿Qué opción hay entre los políticos tradicionales que corrompen y pudren la institucionalidad y populistas que ven abonado el camino para entrar donde todavía no lo hicieron?

–La sociedad tiene que replantearse cuál va a ser el papel de la democracia en el futuro. Somos ciudadanos del Siglo XXI, tratando de crecer con instituciones creadas hace más de 2.000 años con base en el sistema griego, con un sistema de legislación y de orden que viene del Siglo XV con la imprenta, y que funciona con instituciones diseñadas en el Siglo XIX por pensadores de la Ilustración.

Somos ciudadanos que tratamos de convivir con sistemas del pasado. Nos tenemos que cuestionar ahora cómo la tecnología puede cambiar el modelo y cuál va a ser el papel de la democracia dentro de un mundo moderno.

El ciudadano lo que no puede permitir es quedarse fuera de la conversación.

–¿Y si no hay cambios?

– Si los partidos no nos presentan cambios reales, le toca al ciudadano empezar a cuestionar cuál es el sistema por el que se quiere regir, y si las propuestas no pueden salir de los partidos, el ciudadano tiene las herramientas tecnológicas en la mano para llevar a la sociedad a un modelo participativo que se adapte a lo que el siglo XXI nos está exigiendo.

Después de la Primera Guerra Mundial, Francia exigía unos pagos absurdos como resarcimiento a Alemania. La crisis absoluta en que cayó Alemania, con una inflación del 400%, facilitó el crecimiento de extremistas como Hitler. Ese es el peligro que corremos.

–Hace menos de un mes mataron un periodista de ABC. El autor fue un intendente mezclado en el narcotráfico. Están metidos en el Estado.

–Es igual en Guatemala. Se sabe que hay financiamiento ilícito en las campañas, sobre todo porque se han enquistado los carteles del narcotráfico. Es necesario replantear la ley antidrogas. Nuestras leyes están creadas en función de lo que Estados Unidos necesita. La diferencia es que allá son consumidores y nosotros productores, pero con la secuela de violencia, corrupción y muerte de una guerra que se volvió interminable.

–¿Legalizar las drogas?

–Yo no digo que tengamos que legalizar, pero por lo menos poner en claro nuestra posición y no solo guiarnos por las necesidades de los Estados Unidos. Ahora, en cuanto a criminalidad dentro de la política, le pongo un ejemplo. En Guatemala hemos tenido presidentes asesinos, vicepresidentes que lavan dinero. Hemos tenido de todo. En el Movimiento Cívico Nacional nosotros estamos trabajando en un proyecto de capacitación de líderes y hemos impuesto un régimen bastante duro para poder entrar a este grupo selecto.

–Los políticos sin preparación son la constante en este tiempo de libertades.

–Cuanto menos preparación más fácil es caer en la tentación. Nuestro ideal es crear la primera clase política en Guatemala con líderes que finalmente cuentan con herramientas académicas, intelectuales, sicológicas y políticas para demostrar que sus ideas valen más que su habilidad para encender pasiones en público.

–Las redes sociales están funcionando para desenmascarar a los corruptos. La cuestión es que no llegan a todos.

–En Guatemala, que somos el sexto país con mayor desnutrición a nivel mundial, ya tenemos más teléfonos móviles que habitantes. En Paraguay debe ser igual. La tecnología a veces tarda en llegar pero llega. Pero tan importante como eso es que las personas utilicen las herramientas para crear ciudadanía. Por ejemplo, yo veo que espontáneamente muchos guatemaltecos contestan a aquellos que manifiestan su admiración por Castro o Chávez o Maduro. Les muestran las pruebas de sus abusos. Pasan fotografías y videos de las represiones, de la escasez, de las infinitas colas frente a las farmacias y supermercados y advierten: “¡Ey! guatemaltecos, ¿esto es lo que queremos para nosotros?”.

Nuestros países han crecido a pesar de los desastrosos gobiernos que hemos tenido. Nos han fallado las derechas, las dictaduras, las izquierdas. A los ciudadanos les fallan estos gobiernos del Siglo XXI. Los populistas son todos unos mentirosos.

La propuesta nuestra es compartir información de nuestras diferentes realidades –que no son tan distintas– y analizar modelos que no nos lleven como hasta ahora a tener repúblicas de papel y que la República funcione en la realidad bajo el imperio de las leyes y que no venga cualquiera a tomar el poder para imponer su voluntad.

9 DE NOVIEMBRE DE 2014.