Martes, 23 de Octubre de 2018
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Los culpables pueden estar entre los “narcoganaderos”

Monseñor Zacarías Ortiz, obispo emérito de Concepción, experimentado desde su plataforma eclesial en la realidad social y delincuencial que golpea a nuestro país, sostiene que el asesinato del periodista Pablo Medina puede ser resultado del copamiento por “narcoganaderos” de las ricas tierras del norte despojadas por presión de manos de paraguayos. En esta entrevista ofrece algunos ejemplos y apunta a una sociedad entre políticos y traficantes, para que este negocio no tenga interferencias de nadie.

–¿Qué reflexión le merece? Nunca llegaron tan lejos.

–A mí me asusta, francamente, sobre todo por lo que sé, de cómo operan estos criminales. Yo siempre dije que estos terroristas tienen que ir a pudrirse en la cárcel cuando sean detenidos. Es el producto de la corrupción generalizada. Está encadenada con el crimen. La estructura está copada por la maldad, por el pecado. Es una maldad intrínseca a la institucionalidad misma. Los “narcoganaderos” están ganando la guerra. Varias veces lo hablamos en la Pastoral Social de Concepción. Pablito Cáceres, quien fue mi vicario pastoral, los llamaba así: “narcoganaderos”.

–¿Quiénes son?

–Ellos están avanzando desde el Paraná. Vienen remangando hacia el río Paraguay, por abajo del río Apa, una región rica en madera y terreno apto para la agricultura y la ganadería. Los brasileros, brasiguayos y paraguayos involucrados con ellos compran todo.

Tenemos un caso concreto. Inclusive se hicieron manifestaciones en la ruta. Obligaron a una familia a malvender su tierra. Lo hicieron poco a poco. Su terreno, creo que era de unas 60 hectáreas, estaba al lado de una gran estancia brasilera. Insistían en comprar pero ellos no querían vender. La señora tenía un almacencito y de allí se aprovisionaban los que pasaban. Dicen que uno de ellos fue Cabeza Branca (uno de los narcos más buscados). Hasta le llegaron a incendiar un depósito. Aterrorizados vendieron y se fueron a vivir en Pedro Juan.

–Hay cada vez más muertos. No les importa ni personas con renombre como Pablo Medina.

–Es cierto. Han habido varios crímenes, hasta de estancieros que tenían adentro sembrado marihuana a ciencia o a conciencia o en forma oculta. Como le decía, compran todo. Muchísimos campesinos reciben 10, 20, 30 millones por su tierra. Concepción está lleno de campesinos sin tierra que se apiñan en los alrededores. Gastan el dinero de su venta y terminan rebuscándose en la basura. Es triste esta tragedia que nos carcome a los paraguayos.

–¿Son narcoganaderos?

–No son todos. Hay brasileros honestos. Plantan soja. Se supone que quieren ganar con la soja, pero ya se ha descubierto que entre los sojales, muchas veces, hay plantaciones de marihuana.

–¿Por qué deduce que quieren comprar todo?

–A mí me llamó la atención Fidel Zavala, cuando fue liberado (por el EPP). Entre las cosas que dijo un mes después de su liberación –y nadie le preguntó– fue cuando dijo: “Yo no voy a vender mi estancia aunque me maten”.

–¿Qué interpretó usted?

–Quiere decir que sus captores le propusieron que venda. Y ellos están forzando a la gente a vender a los “narcoganaderos” que vienen desde Brasil por Amambay.

–Lindstrom también dijo que no iba a vender.

–Están copando toda la parte norte. Hacen igual como hicieron al copar toda la orilla derecha del Paraná. Echaron a los paraguayos y a los indígenas. Eso ocurre desde el Apa hasta Vallemí.

–¿Concepción?

–Concepción no es lo más productivo que hay, pero hacia arriba sí. Hay mucha selva, mucha reserva forestal que están pelando. ¿Se acuerda cuando los campesinos apresaron a los interventores en Paso Bravo (se ríe con ironía).

–¿Campesinos o EPP?

–Los del EPP son la punta de lanza. Infunden el terror con sus ataques para que dejen más pronto su tierra, para que aprovechen los “narcoganaderos”. En la Pastoral siempre sospechábamos que el EPP está alimentado por el narcotráfico. No pueden sobrevivir sin un respaldo: armas, movilidad, tecnología, dólares. Están apoyados por narcotraficantes.

–Siempre se habló y es un secreto a voces que hay políticos complicados. Fue llamativo cuando el intendente de Yby Yaú le suplicó públicamente a (el colorado) Magdaleno Silva que no le mate.

–Magdaleno Silva tiene muchos interrogantes encima, cosas muy concretas. Seguramente el intendente descubrió algunas cosas y entonces él le amenazó de muerte. Él está muy metido. Ahí en Curuguaty está Julio Colmán. Vi que él también estuvo hablando de la muerte de Medina. (se ríe). Es un sinvergüenza también. Estos políticos son vividores. Están comiendo la plata del Estado. Yo creo que tenemos que cambiar la Constitución para imponer la ley del Dr. Francia.

–¿Cuál?

–Al que roba al Estado se le corta la mano. De otra forma parece que van a seguir robando hasta dejar en ruinas al país. Para que el narcotráfico tenga vigencia tiene que tener un lazo con la política. Necesitan involucrarse en política para ampliar su negocio. Eso dijo Robert Acevedo.

–¿El senador liberal?

–Sí, el que sufrió un atentado en Pedro Juan Caballero. Para mí es un senador argel pero correcto. Su hermano fue gobernador, ahora es intendente, Carlos. Vi que está asfaltando sin cobrar un céntimo a los frentistas. No perdona ni a su madre los impuestos. Hace empedrados en los barrios con la plata de Itaipú. Es difícil de comprar esta gente.

–Pero también sus enemigos los acusan.

–Es que tienen que encontrar algo de qué acusar. Ellos son dueños de las gasolineras. Se hicieron ricos. Hay sospechas, pero ellos se lanzan y enfrentan. Aquella vez del atentado mataron a sus guardaespaldas y él salió ileso. Es posible que haya sido un atentado para hacerle tener miedo, aunque es muy difícil pensar en un atentado tan selectivo.

–¿Por qué se producen crímenes de esta envergadura?

–Los periodistas están denunciando y al denunciar ponen en riesgo la estructura del negocio. Hay políticos sinvergüenzas asociados a esto. Los políticos tienen que pagar a sus operadores para mantenerse allí arriba y eso cuesta plata. Jaeggli, por ejemplo, dice que gasta 40 millones en tres días. Es difícil pensar que come solo. Hay que pagar operadores. Los demás deben hacer lo mismo. Entonces, muchos están metidos.

–¿Usted cree que el Gobierno si quiere puede encontrar a los culpables?

–Si quiere. A lo mejor quiere, pero no tiene inteligencia. Le falta “intelligentzia” como dicen los alemanes. Le voy a dar un ejemplo. En Kurusu de Hierro me decían: “Nosotros le tenemos más miedo a la policía que al EPP”.

Van los del EPP junto a la señora que tiene una máquina de coser y le dice que le haga una ropa. Le deja unos dólares a cambio. O si no le dice: “Vaya a comprarme víveres” y le da mil dólares. Vuelven y se llevan su compra. En cambio, los policías van de madrugada, entran, echan la puerta a patadas, cuerpo a tierra todo el mundo, disparan al aire, aterrorizan a todo el mundo... Dígame: ¿Cuándo usan la inteligencia? Brutalidad es lo que cometen. Los EPP no actúan así.

–Si denuncian, les cortan la cabeza. Se van a vengar.

–Qué hacen los del EPP. Prestan el celular del campesino. Va la policía y descubre que estuvo en contacto con el epepista. Entonces, le maltrata y le lleva a la cárcel.

–¿No son culpables?

–No son culpables. Los del EPP van y le obligan. Qué puede hacer el campesino. Quién le va a defender.

–¿Usted conoce casos?

–Conozco gente decente, gente creyente, religiosa, líderes de comunidades me cuentan. Cómo no se van a rabiar si matan inocentes. Mataron en Kurusu de Hierro. Mataron a ese discapacitado de Yby Yaú, en Arroyito.

–¿Cuáles casos?

–O por error o por miedo o por gatillo fácil. Uno fue aquel día de las elecciones. Detrás de la policía comenzó un ataque del EPP. En ese momento pasaba una moto con dos personas que venían de votar. Pensaron que eran los de la moto y dispararon. Mataron a uno. Murió gratiete taky. ¿Quién les pidió rendir cuenta por eso? Otra vez en Arroyito, fue el turno de un discapacitado, sordo y mudo. Dispararon al aire. Él no hacía caso porque no escuchaba. Entonces, le tiraron directo al cuerpo y le mataron. Le pusieron un fusil en la mano para decir que era epepista. El pobre hombre ni escuchaba ni hablaba. Pero los matadores no reconocieron. Son unos perfectos brutos. Les falta cabeza. No están preparados para llegar a los culpables. ¿Qué hizo, sin embargo, el general (Patricio) Colman?

–Los tiraba desde aviones.

–Fue enviado por su Ejército. Iba a la casa de los campesinos. Tomaba tereré con ellos. Cuando tuvo un mapa de la situación, atacó. Mató un montón de gente y se acabaron los guerrilleros (del 59-60). Esa es la inteligencia política paraguaya. Los paraguayos somos confianzudos, pero no espere que se confíe en la policía. Es muy distinta la inteligencia de los libros y la que se aprende en el terreno. Es lo que le falta a nuestra policía. Entonces, van a seguir pidiendo ayuda a los colombianos, a los norteamericanos para que ver si abren su mente.

–¿Hace falta una revolución?

–Hace falta. Por eso justamente se producen las revoluciones, para demoler las estructuras. Y eso ocurre siempre cuando el país está anquilosado, como sucedió en Venezuela o Ecuador. Hoy es difícil hacer una revolución como se hacía antes. Nuestros vecinos nos van a ahogar. Yo estoy seguro que (Horacio) Cartes piensa en el Paraguay, pero piensa mal. Considero que no basta que un gobierno sea decente y patriota si enfoca mal su política. Tiene buenas intenciones, pero está ideologizado. Piensa desde su enfoque de empresario capitalista. Entonces, se va a la China a mendigar inversión extranjera. Y los extranjeros no son tontos para venir a un país donde la gente no está capacitada. Lo que tiene que hacer entonces es invertir en el hombre paraguayo, que llene de universidades –de garaje si quiere–, pero para la capacitación técnica de los jóvenes. ¿Mil millones en bonos soberanos? Que use los bonos para invertir y no para hacer beneficencia. De otro modo se va a fundir el Paraguay como se va fundiendo la Argentina.