Martes, 23 de Octubre de 2018
img

“Bolivarianos” quieren reducir la Comisión de DD.HH. a un cascarón

Adriana Orocu, presidenta de la Asociación de Jueces de Costa Rica y de la Asociación Centroamericana de Jueces por la Democracia, revela que algunos países de los llamados “bolivarianos” maniobran para inutilizar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y reducirla a un cascarón. En esta entrevista, la experta señala que hay que estar vigilantes.

–En la última asamblea de la OEA en Asunción los países a los que conocemos aquí como “bolivarianos” trataron de debilitar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿Cómo lo vio usted?

–Mire. Hay algunos órganos paralelos que alientan, de una u otra forma el menoscabo de las potencialidades que tiene la Comisión Interamericana para intervenir en los Estados que violan los derechos humanos.

–De hecho, el gobierno de Maduro retiró a Venezuela de la CIDH y coincide con el recrudecimiento de las denuncias de violaciones por el régimen...

–Lo que algunos pretenden es restar independencia a la CIDH y sus relatorías, como la de Libertad de Expresión, una institución que ha sido fundamental para atender las denuncias hasta hace unos años...

–Quieren manipular...

–Algunos Estados buscan tener la potestad para autorizar la agenda de las relatorías y eso es muy peligroso. Los Estados no pueden establecer la línea de investigación ni la línea de las acciones de las relatorías para proteger los derechos.

–Como el zorro que cuida el gallinero...

–Es importante que los Estados patrocinen. Eso es lo óptimo. Los Estados deben potenciar estas organizaciones, no disminuirlos o reducir sus facultades...

–¿Por qué buscarían reducir en este momento la influencia de la CIDH?

–Este es un momento coyunturalmente importante, porque el próximo año se designan cuatro integrantes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y también integrantes de la Comisión. Es muy importante que exista apertura, diálogos internos entre los países, en la sociedad civil para que se puedan canalizar candidaturas y que esas candidaturas respondan a intereses de la defensa de los DD.HH.

–Por ahora piden cambiar la sede de la Comisión que está en Washington...

–Lo que pasa es que la sede está establecida por estatuto. Si se abre el estatuto a revisión, se podrá revisar también cualquier otro artículo, para disminuir las atribuciones de la Corte, especialmente aquellas que le dan facultad de intervenir en los Estados cuando se están violando los derechos.

–¿Quieren amputar sus atribuciones?

–La eficiencia normativa y eficacia jurídica de la Comisión Interamericana para defender los derechos está en las medidas cautelares.

–¿Cuáles medidas?

–Es lo que le da a usted, a todo ciudadano, la posibilidad de una intervención inmediata de la Corte Interamericana en los países donde se violan los derechos humanos, para decirle al Estado que proteja los derechos que se están conculcando.

–La CIDH ya no puede intervenir en Venezuela. Pero, ¿qué podía haber hecho allí la Comisión?

–La Comisión Interamericana podría pedir, obligarle al Gobierno, a través de una medida cautelar, que se abstenga de cometer las violaciones que se han denunciado. Lo importante es que haya una protección inmediata de los derechos que son violados. Esas son las medidas cautelares.

–¿La intención es convertir a la CIDH en brazo político de esos gobiernos?

–Los países que se precien de democráticos no pueden permitir eso, porque precisamente preservar la autonomía e independencia de estos órganos internacionales es lo que les da eficacia, porque si se convierten en brazo político, eso quiere decir que se verán limitados los derechos de los ciudadanos de cualquier país que acudan a la Comisión. Costa Rica, México y otros países como Paraguay estamos con la posición de preservar la independencia y la autonomía de la Comisión. Repito: ningún Gobierno que se precie de democrático puede resignar estas conquistas que se obtuvieron con el tiempo para garantizar la vigencia de los derechos humanos....

–¿Se repite aquel fenómeno de los setenta cuando los regímenes autoritarios no permitían las visitas de la CIDH?

–Lamentablemente en algunos países la independencia del Poder Judicial no está garantizada. Entonces los ciudadanos denunciantes recurren a la instancia internacional en busca de justicia. Pero además de ser un trámite engorroso, si a eso se suma que la Comisión no pueda actuar como lo ha venido haciendo y la reducen a un cascarón, entonces no sirve para la finalidad que fue creada, y nadie, ni los gobernantes tienen derecho a evitar que se haga justicia con sus ciudadanos.

–Es para no molestar a los autoritarios...

–Esto no es normal. Mientras haya países que alcen la voz en contra de esas limitaciones, no va a ser normal. La Comisión Interamericana es el bastión de defensa del sistema interamericano.

–¿Qué temen los que defienden esta postura?

–Estamos vigilando y analizando con qué astucia pretenderán introducir en la asamblea de 2015 la Declaración de Haití.

–¿Qué dice la Declaración de Haití?

–Allí varios Estados emitieron una declaración que busca restar independencia y autonomía a la convención de DD.HH. Plantean reformas. Están en contra de la Relatoría de la Libertad de Expresión y quisieran que los financiamientos que dan los Estados estén sujetos a un plan de trabajo que los gobernantes aprueben.

Eso sería contraproducente porque sería como ordenar lo que tiene que hacer la Relatoría o la misma Comisión (de Derechos Humanos). Mudar de Washington la sede de la Comisión requiere de una reforma, lo cual es inviable por el estatuto. También están pidiendo que los Estados designen el país donde la Comisión debe sesionar cuando la Comisión, por su independencia y autonomía, es la que debe decidir adónde debe ir a sesionar.

–Pero estos países, que están bien identificados: Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Venezuela, Cuba, Argentina, Uruguay, Brasil son muy influyentes...

–Los órganos regionales que se manejan políticamente no pueden estar por encima de los órganos independientes. Si son ideológicamente posesionados no van a tener la independencia que requieren los ciudadanos en favor de sus derechos. El sistema interamericano ya está establecido.

Si hay una ideología ya manifiesta sobre un organismo, entonces es previsible cuál va a ser su actuación. Es muy peligroso estar regidos por organismos que no sean políticamente neutros para proteger los derechos humanos. No se puede permitir que se promuevan reformas que debiliten en sistema interamericano.

En definitiva, algunos gobiernos quieren tutelar la organización interna de la CIDH. Quieren debilitar a la comisión y la Corte para que no cumpla con su misión de proteger los derechos humanos de las personas.

–¿Están logrando debilitar a la CIDH?

–Esperemos que no lo logren.

23 DE JUNIO DE 2014.