Martes, 23 de Octubre de 2018
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Nos gobiernan los hijos de los dinosaurios...

La clase política tradicional es oligárquica, nepotista, encerrada en sí misma, que no se renueva. Traspasa el poder a sus hijos y a los hijos de sus hijos. La politóloga argentina Flavia Freidenberg los rotula “bebesaurios”. Ellos pasan por alto las desigualdades de nuestras sociedades. Por eso aparecen los Chávez, los Correa, Morales y demás líderes populistas autoritarios que se presentan como los abanderados de los marginados y suprimen las libertades. Es lo que, en resumen, desarrolla en esta entrevista la experta, una investigadora de la Universidad de Salamanca (España), quien brindó conferencias sobre su materia esta semana en nuestra capital.

–¿A quiénes se refiere cuando dice que hay países en América Latina donde gobiernan los “bebesaurios”?

–Es un ejemplo que comenté en una conferencia en la Universidad Católica. No tiene nada que ver con las dictaduras del pasado. Lo que estuve diciendo es que la clase política tiene escasos niveles de renovación en América Latina. Los apellidos de los que gobiernan hoy son los mismos apellidos de los que gobernaban hace 20 o 30 años. En algunos casos van mucho más allá. De ahí el nombre de “bebesaurios”. Son los hijos de los “dinosaurios”. No se da espacios a nueva sangre, nuevas generaciones, nuevas ideas.

–¿Por qué no?

–Cuando surgen esas nuevas voces, el propio sistema político, el viejo sistema tradicional, (los mandamases de) los partidos tradicionales tratan de detenerlos. Y bueno, tenemos experiencias en Venezuela, Ecuador, Bolivia. Hubo un colapso en el sistema de partidos. No es poca cosa. Por eso es importante que la política se renueve: que haya nuevos nombres, nuevas ideas, nuevos perfiles, que sea más plural, más abierta, menos conservadora. En Venezuela se turnaban en el poder los dos partidos tradicionales (Acción Democrática y Copei), pero gobernaban juntos, ganara quien ganara. Por eso surgieron nuevas voces por fuera del sistema de partidos tradicionales como Hugo Chávez, en Ecuador Rafael Correa, en Bolivia Evo Morales. Estos no surgen de la nada. Surgen porque la política que hacían los otros agotó a la gente. Por eso digo que la clase política tiene que pensar en regenerarse, que hay que dar espacio a nuevas voces...

–¿Cuál es un ejemplo clásico de “bebesaurios”?

–El de Honduras es impresionante. Los “bebésaurios” están por todas partes. Los ministros son nietos de los que crearon el país... o son hermanos o primos. Son neopatrimonialismos, estados cooptados por pocas familias... Lo que pasó es que surgió un Mel Zelaya (expresidente derrocado en 2009) desde adentro del sistema. No fue un militar ni resultado de un golpe. Surge de la necesidad de nuevas voces porque la clase política no se renueva.

–¿ Paraguay tiene similitudes?

–Usted me dirá. ¿Son las mismas personas, o los hijos de esas personas los que gobiernan Paraguay? ¿Son las mismas familias? Cuando no hay renovación estos sistemas tienden a conservarse. Pasa en Nicaragua...

–¿Con los Ortega?

–El Frente Sandinista y los liberales... Son las mismas familias que están desde que se construyeron los estados, a veces con períodos de democracia, de dictaduras o de regímenes sultanísticos como el caso Somoza.

–¿Cómo usted califica a esos que para muchos son regímenes autoritarios?

–Algunos tienen ciertos rasgos autoritarios. Todos los estudios muestran que en Venezuela y Ecuador lo que se ha ido generando son sistemas que no respetan todos los derechos democráticos, donde la libertad de expresión no está del todo consolidada, donde el Presidente sale todos los sábados a hablar mal de aquellos periodistas que no opinan como él o que lo denuncian. Eso pasa todos los días.

Hay estudios como el de Steven Levitski (politólogo), de Harvard University, donde él muestra con diferentes datos que lo que hay en Ecuador es un “autoritarismo competitivo”. No es una democracia plena.

–¿Dónde más?

–Venezuela y Ecuador básicamente.

–¿Bolivia no figura?

–En Bolivia, el nivel de pluralismo y de libertad de expresión no está tan afectado...

–Y ¿el caso argentino?

–Y es puntual, encuadrado en “autoritarismo competitivo” también, sobre todo con Cristina...

– Se desencantó la gente de los políticos tradicionales, ¿por qué los sustituyen por autoritarios?

–Ellos ganan las elecciones. Los “autoritarismos competitivos” no son regímenes autoritarios...

–Son sinónimos...

–Es incorrecto hablar de sinónimo de autoritarismo. A Rafael Correa lo elige una mayoría aplastante de ciudadanos que cree que lo que Rafael hace está bien. Eso es peor todavía, porque los ciudadanos están eligiendo a un líder que saben que no respeta la libertad de expresión ni las instituciones. Pero lo eligen y lo ratifican las urnas.

–Por supuesto se cuidó antes de redactar una constitución a su imagen y semejanza, como Maduro en Venezuela o como tienen los Castro en Cuba...

–En realidad fue (Hugo) Chávez. No fue Maduro...

–Pero lo hicieron para perpetuarse. Morales tiene una Constitución parecida...

–Le agrego Ortega (en Nicaragua)...

–Así pueden gobernar 50 años si quieren, como Castro...

–Pueden.

–Si nos remontamos a la Unión Soviética es lo mismo. Los apoyaron la primera vez y la segunda las masas ya tuvieron que obedecer...

–En el caso Ecuador no es así. Rafael no tiene reelección indefinida. Se va a venir un referéndum donde la gente va a decidir si quiere cambiar la Constitución y eso va a ser otra cosa, pero hasta ahora no cambió.

–Si es por eso, a Stroessner lo eligieron ocho veces...

–No es el mismo sistema. En Ecuador no están violando los derechos humanos ni está desapareciendo ni están matando gente. No valen esas comparaciones.

–¿Acaso no tiene presos políticos, exiliados?

–Tiene a uno exiliado, que se llama Emilio Palacio, un periodista que está en Miami. Pero no podemos comparar Ecuador con el Paraguay de Stroessner. Lo que hay en Ecuador es una manipulación de las instituciones para los intereses de un proyecto político, lo que hay es un líder carismático con rasgos autoritarios que a la gente le encanta...

–Stroessner también encantaba a la gente...

–Por favor, no siga por ahí. No tiene nada que ver. Son cosas distintas.

–¿Tiempos distintos?

–No son tiempos distintos. Rafael no es Stroessner. No se puede comparar. Mire. Si mezclamos todo en un mismo batiburrillo confundimos a la gente. No es lo mismo el gobierno constitucional del Ecuador con el gobierno de un dictador como Stroessner. Líderes como Correa representan a gente que piensa como ellos. Lo que pasa es que están muy polarizados. No hay espacio para el diálogo. Lo que pasa en nuestras democracias es que la gente no dialoga. Cada uno impone su manera de pensar sin escuchar que el otro puede tener ideas distintas. Eso es lo que genera un problema a largo plazo para la democracia. Lo que habría que pensar es qué le pasa al ciudadano común para elegir alguien que raya los términos del autoritarismo.

–¿Son nuevas estrategias para un nuevo estilo de autoritarismo?

–Sí, pero hay elecciones, donde todo aquel que quiera presentarse puede hacerlo. La gente vota, sin fraude, sin presiones, sin clientelismo. Son cosas distintas.

–¿Usted está de acuerdo con ese sistema?

–No. Mi opinión no importa. Soy académica. Lo que hay es, como le digo, una tensión generada por el populismo. Se incorporan grandes masas y al mismo tiempo tienen un liderazgo que no respeta los límites de la democracia.

–Históricamente está comprobado que esos regímenes tienen certificado de defunción..

–Normalmente se agotan cuando muere el líder. No hay sucesor porque ellos no lo dejan.

–¿Maduro?

–Maduro es un caso excepcional. Venezuela no es lo mismo sin Chávez. Pero la oposición está dividida entre los moderados y los radicales que quieren que Maduro se vaya ya. Los moderados en Venezuela quieren respetar los cauces institucionales, los radicales están en la calle: María Corina, Leopoldo López...

–Leopoldo López está preso.

–Sí, pero su gente está en la calle.

–El régimen de Maduro tiene 43 muertos y nadie dice nada...

–Todos dicen cosas, pero lo que no se puede es hacer un golpe de Estado, echar un gobierno legítimamente elegido. Si no, es como el pez que se muerde la cola...

–¿Por qué los gobernantes callan lo que pasa en Venezuela? Mercosur se reunió en Caracas y los presidentes –menos Paraguay– condenaron a Israel por los ataques a Gaza. Nadie se acordó de los asesinatos y presos de Venezuela. ¿No es acaso silencio cómplice?

–Es así. Hay un silencio cómplice...

–En la “guerra sucia” nadie hacía caso a los familiares de desaparecidos en Argentina...

–Son silencios preocupantes, sí...

–¿Qué le llama la atención de Paraguay?

–Ustedes tienen un campaña interesante que hacer para incluir a la mujer en la política. Paraguay tiene un nivel de desarrollo democrático bajo, como describe el último informe de la OEA sobre las elecciones de 2013. Si en una sociedad hay 40% de mujeres, pues que ese 40% de mujeres esté representado. No es normal que un Congreso tenga 70% de personas de un mismo género...

–Varones...

–Lo que estamos pidiendo es una democracia más incluyente. Le voy a dar un ejemplo. Se descubrió que en el distrito de Ferguson, Estados Unidos, donde murió el joven negro, hay un 75% de población negra, pero sus autoridades son todas blancas. Hay solo tres uniformados de color.

–¿Qué quiere decir?

–Que la comunidad no está representada. No hay pluralidad.

–¿Cuál es la medicina para detener los populismos?

–Satisfacer las demandas de la gente para que no surjan liderazgos al margen del sistema político como Chávez, Correa y demás. La clase política en esos países era oligárquica, nepotista, cerrada. Es lo que tenemos que abrir y ya nadie va a tener miedo que surjan este tipo de líderes.

24 DE AGOSTO DE 2014.