Martes, 23 de Octubre de 2018
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Empresas no invierten y encima van a llorar al Gobierno, afirma experta

 

 

Paraguay necesita rapidez para crecer y no estancarse. Si las empresas (como las vialeras) no están preparadas para afrontar la demanda, hay que importar, pero el ritmo no puede detenerse, afirma la catedrática Gladys Benegas. Miembro de la Red de Microeconomía de la Competitividad (Universidad de Harvard), la experta recomienda en esta entrevista invertir en los talentos desperdigados en el exterior.

–¿Cómo se entiende esta encrucijada? Hay plata para invertir en obras públicas, pero los que construyen no están en condiciones de terminarlas.

–Están en condiciones para el ritmo del siglo pasado, no para el actual. Lo que pasa es que no están invirtiendo. En otros países, en las obras públicas se trabaja a tres turnos. Escuché decir aquí a un constructor que las empresas solo trabajan a dos turnos porque requieren invertir en un software que les permita manejar la envergadura de las obras, para operar en tres turnos.

–El ministro (de Obras Públicas) critica a las empresas porque no cumplen el cronograma.

–El promedio de cumplimiento es del 50-60%, según leí. Si no trabajan a tres turnos es porque no invierten. Qué viene primero: el huevo o la gallina... Lo que pasa es que se apoyan demasiado en el Estado para generar ganancias. Están acostumbrados a ganar los contratos y después se despreocupan del cumplimiento en tiempo y forma.

–El Presidente reconoce que un sector del empresariado es responsable de la debilidad del Estado.

–El ritmo de la inversión de estas empresas para hacer frente a la oferta de trabajo no se refleja en el ritmo de obras, o en el ritmo de lo que dice el MOPC que se requiere para desembolsar el dinero de los proyectos. Las obras no avanzan.

–¿Invertir en qué?

–Hay que preguntarles si se pusieron a tono, si adaptaron sus tecnologías. El ministro dice que no están preparados para encarar obras a gran escala... No se puede esperar que llegue la obra para invertir. Se cosecha lo que se siembra. Si no pueden alcanzar el nivel que la demanda es porque no realizan suficiente inversión propia. Veamos el estado del parque de maquinaria de las empresas: ¿tienen equipos, maquinaria de última generación o son los equivalentes a los ómnibus chatarra que vemos todos los días en la calle. Veamos si tienen personal entrenado.

–Lo cierto es que tienen un miedo pánico a la competencia internacional.

–Protestaron porque una empresa coreana fue adjudicada para construir una ruta... Esta competencia los va a obligar a ponerse al día en la tecnología. Van a tener que invertir en know-how, en saber hacer bien y rápido.

–Gente entrenada es lo que no hay. Es de lo que se quejan los inversionistas.

–Si las compañías extranjeras encajan aquí es porque se vienen con todas sus experiencias. No creo que vengan a perder el tiempo ni a especular. Están preparadas para competir. El temor se justifica porque pueden ser desplazadas.

–Reaccionan corporativamente. Plantean una cuestión casi moralista: que si no salen adjudicadas van a despedir o cerrar.

–Ese lamento es atendible, en todo caso si ellos financian las obras, si ponen el capital. Pero aquí estamos hablando de capital “adicional” enteramente del Estado. Es el Estado el que invierte en obras de infraestructura. La ocupación de la mano de obra la hará la empresa adjudicada. Si vienen otras empresas, trabajo no va a faltar. Es más probable que haya más trabajo si las reglas de juego se toman en serio.

–¿Demagogia?

–Hay muchos privilegiados en este país que viven en una burbuja, de la magia de una varita. No hay nada que descubrir aquí: solo el trabajo genera un ingreso sostenible en el tiempo, no la ilusión. Lo que pasa es que algunos se acostumbraron a ganar sin trabajar. Ellos tienen que pisar tierra y admitir que la inversión que hacen en sus propias empresas es insuficiente para el nivel de crecimiento que existe y no ir a llorarle al Gobierno exigiendo un mayor rol del Estado. Pero ese defecto no se observa solamente en este tipo de empresas.

–¿En dónde más?

–Un ejemplo claro está en el sector de las telecomunicaciones. Cualquier usuario de los teléfonos puede dar testimonio de los cortes y deficiencias en la comunicación. Cualquiera de nosotros puede notarlo cada día. No abastecen la demanda porque especulan y no invierten al ritmo de crecimiento que existe. Lo hacen casi exclusivamente con base en su flujo de caja.

–Y encima es un servicio caro.

–Es uno de los servicios más caros de la región. Se presentan siempre con alguna excusa, pero su nivel de inversión no es el que corresponde. No se observa una inversión paralela al crecimiento de la demanda.

–¿Si Paraguay participaba en el Mundial pudo haber sido diferente?

–No se puede desconocer que las compañías de telecomunicaciones dejaron de invertir en Paraguay al quedar desclasificado del mundial. Era una oportunidad para los negocios. Al no producirse se acabó la oportunidad. Los recursos fueron hacia los participantes. Estar ausentes en un acontecimiento como ese también deprime el nivel de crecimiento esperado. Era un capital adicional, un dinero extra, un capital circulante, una masa adicional que no vino y contribuye al desánimo de los actores económicos.

–Brasil tampoco creció como se esperaba. De ahí las protestas.

–Toda la región está en un proceso de menor crecimiento. Las expectativas por las obras de infraestructura del Mundial eran altas, pero no dieron los frutos esperados. Brasil está teniendo un menor nivel de desarrollo. Por supuesto que esta situación también impacta a nivel nacional y regional. La temperatura se puede medir por el nivel de compras en Ciudad del Este. Se redujo el comercio. Los paraguayos optan por comprar de la Argentina porque es más barato. El nivel de consumo interno se redujo. El efecto multiplicador de la economía se resiente. La gente no compra o compra poco del supermercado, el súper no compra del proveedor, este no le paga al productor y así sucesivamente.

–De hecho, hay inversiones. Están esas fábricas nuevas de autopartes.

–Para mover la economía para alcanzar un cierto nivel de desarrollo tiene que haber una inversión en exceso o marginal, superior al nivel que normalmente se tiene. El nivel adicional viene dado por el capital externo, sea público o privado.

–Paraguay tuvo un crecimiento de 14% en 2013. ¿Cuál es el panorama ahora si el crecimiento se deprime a nivel regional?

- El FMI hizo una revisión para todos los países de la región y redujo en general las expectativas de crecimiento. Sin embargo, aumentó para Paraguay. Esa menor expectativa de crecimiento regional, de alguna manera va a impactar, ya impacta, en el Paraguay.

–“Desarrollo con inclusión social” es el tema central de la asamblea de la OEA esta semana en Asunción. Los gobiernos no consiguen encontrar la arista.

–Si América Latina es la región más desigual del mundo, es cuestión de ver en qué puesto figura Paraguay.

–Entre los últimos.

–En la última década se produjeron algunos avances. No estoy de acuerdo con los que dicen que hay menos pobres. Dados los avances en los estratos superiores, el “grado de pobreza relativa” se ensancha o se mantiene. En todo caso hay más familias de clase media baja que pasaron a un nivel superior. En todo caso se redujo la brecha entre los que tienen medio mucho y medio poco, pero no entre los que tienen medio poco y los que tienen mucho. En el Paraguay la diferencia es importante, diría abismal.

–Generó polémica una nueva teoría, del francés (Thomas) Piketty, que promueve un impuesto a la riqueza. ¿Cuál es su opinión?

–Es por su libro “El capital en el siglo XXI”, uno de los más v