Martes, 23 de Octubre de 2018
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De una ley depende el fin de la impunidad

El jurista Florentín López Cáceres asegura que en el cambio de la Ley del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados está la clave para terminar con la impunidad en el Paraguay. En esta entrevista, el experto urge por una nueva ley y advierte que la manipulación del Poder Judicial por los políticos puede desembocar muy pronto en hechos de justicia por mano propia como pasa en Argentina.

–¿Por qué dice que la justicia solo va a funcionar con una nueva ley para el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados?

–Porque el Jurado de Enjuiciamiento es un órgano claramente dominado por los políticos. Por eso, en este país no existe justicia independiente. Depende del mandamás de turno.

–¿En qué se basa?

–Solo dos miembros de los ocho son abogados electos. Cuatro son políticos y los otros dos son miembros de la Corte. Los miembros de la Corte son elegidos por el Senado, otra vez por los políticos. Yo lancé un libro el 25 de marzo pasado que se titula simplemente así: “El Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados”. En este libro fundamento ampliamente esta tesis.

–El Jurado está vigente desde la Constitución del 92.

–En el 92 entraron a regir el Consejo de la Magistratura y el Jurado. El Consejo es para la selección de jueces y el Jurado para controlar la conducta de los jueces, removiéndoles o absolviéndoles en su caso a través de un proceso que se llama juicio de responsabilidad. El Jurado puede enjuiciar o remover por mal desempeño o por la comisión de delitos.

–Son cuatro políticos y cuatro magistrados.

–Con la salvedad de que los miembros de la Corte también son designados por los políticos. Fui miembro del Jurado desde el primer año en 1994. Desde el segundo fui reelecto presidente cuatro veces por unanimidad hasta el 2001. Por eso le tengo mucho cariño a la institución.

–¿Por qué tiene tantos funcionarios?

–No . No me explico. En sus comienzos no había más de 30. Hoy tiene por lo menos 400.

–¿Por qué no enmendó sus falencias si estuvo tanto tiempo?

–No teníamos la herramienta adecuada. La Ley 131 de 1993 que dictó el Congreso resultó un desastre. Se confundía acusación con denuncia. Se hacían de oficio los juicios. Estábamos ante la imposibilidad de obtener pruebas y no es función del Jurado conseguir pruebas. No debe ser un órgano investigador, inquisidor. El Jurado no debe ser más que un juez. Lo que hicieron los legisladores fue instituir la “santa inquisición”.

–¿Las autoridades políticas saben que la ley debe cambiar?

Yo le dije al propio presidente Cartes –porque soy miembro del Tribunal de Conducta de la ANR– en una reunión. “Presidente: usted tiene que cambiar la ley del Jurado para que la justicia resulte. Si no mejora la justicia, va a fracasar su gobierno”, le dije. Y le aclaro que yo no soy cepillero ni chupamedias.

–¿Qué le dijo el Presidente?

–Me dijo que estaba de acuerdo.

–¿Dónde está el meollo del asunto?

–El Jurado acusa y luego juzga. Se convierte en juez y parte. El juez tiene que estar en el medio. Es elemental. Un tribunal imparcial garantiza la defensa en juicio. En este caso la propia ley viola la Constitución.

–¿Qué se hizo para corregir?

–Yo, como presidente, constituí el Jurado en comisión. Redactamos una ley con Riera, González Alfonso, Enrique Sosa, entre otros. Presentamos el proyecto en Diputados para que quede claro y eliminar el enjuiciamiento de oficio que hace el Jurado. Usted sabe que el hombre por naturaleza tiende a querer oprimir, quiere ser arbitrario o déspota, entonces hay que regular su conducta. Para eso está la ley. Entonces, con esa intención nosotros ya intentamos sacar el enjuiciamiento de oficio que hace el Jurado. El artículo 16 cita a los que pueden acusar: el abogado litigante, el Consejo de la Magistratura, las cámaras de Senadores y de Diputados, la Corte y el fiscal general del Estado. Le sacamos la parte “de oficio por el Jurado, pero el Senado le agregó otra vez en la colita: “... y de oficio por el Jurado.

–Y quedaron en lo mismo.

–Se mantuvo el enjuiciamiento de oficio. En el 2009 la ley ya se convirtió en un desastre, con la 3759 del 2009. Allí se faculta al Jurado a enjuiciar de oficio. Se faculta a suspender de oficio a los jueces, se faculta a designar a un empleado del Jurado como fiscal acusador y le faculta a poner la sentencia de la sanción del apercibimiento. El Jurado no es un tribunal del Poder Judicial. Es un órgano extrapoder. Su atribución es controlar, juzgar y sanear el Poder Judicial. Su función es destituir a los malos magistrados y garantizar la permanencia de los buenos.

–¿Los legisladores pensaron con tanta malicia?

–Evidentemente que . El Jurado puede destituir hasta a los jueces camaristas que adoptan resoluciones en carácter de miembros de la Corte. Un miembro de la Corte no puede ser enjuiciado por el