Martes, 23 de Octubre de 2018
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Réquiem para un paraguayo brillante caído en Afganistán

Le decían “canciller”. Sus numerosos amigos diplomáticos lo llamaban a veces “Mister President” por su impecable presencia. Para su corta edad, 33 años, Luis María Duarte González era una persona con una experiencia de 60. Conocía medio mundo, su profesionalismo, don de gente, su dominio del inglés y del árabe, la cátedra en Derecho UNA, le abrieron las fronteras más inimaginables, a tal punto que lo convirtieron en un especialista en asuntos del Asia y Medio Oriente. Pero como en Paraguay –salvo raras excepciones– nunca uno es profeta en su tierra, su eficiencia fue captada por organizaciones internacionales que lo contrataron como observador y analista. Estando en misión en Afganistán, por el National Democratic Institute (NDI) de Estados Unidos, el 20 de marzo pasado fue blanco mortal de los terroristas talibanes en el interior del exclusivo hotel La Serena de Kabul. Era su tercera misión en ese país. La primera fue en 2009. A quién se le hubiera ocurrido pensar que un paraguayo de brillante porvenir sería elegido por el destino para perder la vida lejos de su patria a manos de unos bárbaros y su absurda guerra impulsada por la irracionalidad.

Ese día se celebraba el Año Nuevo Persa –le llaman la entrada del Noruz– que equivale a la Navidad de los occidentales.

Tania Buzarquis, su novia, relata que conversó con Luis María ese día por whatsapp, en horas de la mañana de Asunción. “Eran las 10:00 más o menos aquí. Me dijo que tenía dos opciones: una era ir a la fiesta del Año Nuevo Persa o quedarse en el hotel. Decidió quedarse en el hotel porque era más seguro que salir a una cena que organizaba las Naciones Unidas.

–¿Se quedaron todos?

–Algunos salieron. Luis María se quedó en el restaurante con otro compañero de Estados Unidos del NDI al que conocemos como Rocky. Fue el que acompañó su cuerpo hasta acá.

–¿Cómo pasó?

–Max (el hermano menor, de 31 años): “Ellos estaban cenando y escucharon ruidos extraños, de gente que parecía se estaban peleando. Escucharon ruidos de platos rompiéndose y enseguida los disparos. Se arrojaron al suelo. Comenzaron a gatear entre las mesas y apenas creyeron que tuvieron oportunidad corrieron hacia la cocina. Luis María escapó primero. El que estaba con él (Rocky) esperó un rato y le siguió. Cuando (Rocky) llegó a la cocina dice que uno de los cocineros lo agarró y lo llevó rápidamente al sótano. Dice que él pensó que Luis María ya estaba bajo resguardo en el sótano. Ya no vio lo que pasó después.

Aparentemente Luis María atravesó la cocina y salió corriendo. Había dos terroristas disparando en el restaurante y había otros dos que estaban afuera (en el lobby) como campana. Posiblemente fueron estos de afuera los que le dispararon a Luis. Le dieron como cinco balazos: dos en el rostro, en la cabeza, en el pecho.

–Entre los nueve muertos había un corresponsal de la agencia France Presse, su esposa y dos hijos. Uno de dos años se salvó.

–También murieron guardias del hotel.

–¿A qué hora fue?

–Elsa (la madre): A casa llamaron a las dos de la tarde, unas cuatro horas después de ocurrido.

Tania: Hay una última foto suya con parte de sus compañeros. Se retrataron en un sofá del hotel.

Luis Duarte (su padre): Yo creo que hubo una confabulación. Por eso dejaron filtrar a esos cuatro talibanes. Llevaban sus armas entre los zapatos.

–¿Qué dicen, cómo murió, al instante?

–Elsa: Dicen que murió allí. Le llevaron después a un hospital militar y de allí a una base militar de la OTAN.

Max: La única forma de sacarlo más rápido era la vía militar. Trataron de contactar con la Embajada de Brasil y de Argentina, por estar cerca pero no consiguieron ayuda. La única forma era a través de un avión militar americano. El tema era que como no es ciudadano americano todo se complicaba.

Elsa: Pero intervino la señora Madeleine Albright, que es la jefa de la NDI en Estados Unidos, la que fue secretaria de Estado de Bill Clinton. Ella gestionó para que lo sacaran en un avión de la Fuerza Aérea hasta la base que tiene Estados Unidos en Alemania. De allí lo transportaron a la base militar de Dover (Delaware). Para el lunes ya estaba en la base militar. A Asunción llegó el viernes de la semana pasada a primera hora.

–¿Fue la única víctima de la delegación del NDI?

–Elsa: Fue el único. Eran como 50.

– ¿Cuánto tiempo estuvo en Afganistán?

–Tania: Un mes exactamente. Viajó hasta Washington y de allí a Kabul. Tenía que pasar estas elecciones del 5 de abril y quedarse unos 10 días más. En su programa estaba volver a Asunción y regresar a Kabul para la segunda vuelta, un mes después. Él ya estuvo como observador en Líbano, Paquistán y Bangladesh.

–¿Manejaba el árabe?

–Leía y escribía.

–¿Todo eso aprendió en el Paraguay?

–Tania: en el Centro Islámico con el sheik (el sacerdote líder). Se hicieron amigos. Le gustaba la comida, la cultura, la historia árabe.

Ing. Duarte: La señora Albright mandó una carta de condolencias donde dijo que Luis María era una persona talentosa y que la organización NDI lo tuvo en cuenta por su dedicación y compromiso, por su gran experiencia a su corta edad.

Elsa: Me da cierta paz recordarlo como un hijo perfecto: bueno, responsable, serio desde chiquito. Nunca lo tuvimos que presionar ni para estudiar.

El Ing. Duarte (el padre): A los siete ya recitaba, leía y escribía. Su hermano no es menos. Es ingeniero electromecánico. Fue medalla de oro en la Universidad Nacional. Tiene un doctorado, Phd, maestría en energía. Tiene una distinción del gobierno francés. Hoy trabaja en San Francisco. Es un fuera de serie también.

–¿A qué se dedicaba en sus ratos libres?

–Elsa (la madre): A Luis María le gustaba enseñar su materia que era Relaciones Internacionales. Le gustaba la música. Eran un fanático de Los Beatles. Tocaba el bajo en un grupo que se llama Madera Noruega. También tenía otro grupo que frecuentaba, un poco más metalero.

–¿Qué grupo le gustaba?

–Elsa: Iron Maiden, pero se iba a todos los recitales de los grupos de rock.

Ing. Duarte: Los alemanes hasta lo invitaron a ver a Scorpions.

Elsa: sus amigos le dedicaron como despedida una estampa con la letra de una canción que le gustaba mucho: “El vuelo de Icaro” de Iron Maiden.

–¿Qué dice?

(lee el coro): “Vuela, sigue tu camino como un águila, vuela tan alto como el sol, sigue tu camino como un águila, vuela y toca el sol...”.

–¿Practicaba algún deporte?

 

- (Tania) Caminábamos.