Jueves, 18 de Octubre de 2018

Legisladores y Cartes

Cuando el domingo 21 de abril de este año muchos fuimos a votar con la esperanza de tener a un nuevo mejor Presidente de la República de la historia del Paraguay y un renovado Congreso Nacional con senadores y diputados honorables, éticos y ejemplares en todo sentido, jamás imaginamos que las personas elegidas, ahora en plenas funciones, tendrían los mismos vicios de quienes desde la última reciente legislatura cumplieron una lamentable gestión.

Para sorpresa de no pocos ciudadanos, ahora, según reiteradas publicaciones, tenemos a una veintena de caraduras que no presentaron sus declaraciones de bienes, pese a que diariamente dan sermones o cátedras de ética y transparencia de gestión, a cuantos micrófonos o cámaras que se les presentan.

Además de ese descaro, se suman diputados que, utilizando un ropaje falso, presentan y anuncian proyectos de ley para obstaculizar las labores de la prensa tratando de imponer normas que buscan proteger a los corruptos con sus robos en las instituciones públicas.

A esa barbaridad, torpe o burda en realidad, también surgen voces de miembros del Congreso que hablan y prometen leyes para regular la actividad de la prensa imponiendo la mordaza a periodistas o regulando los medios obligándolos, por ley tener como directores o jefes de redacciones a caudillos, seccionaleros, agentes represores o garroteros finos que puedan alinear o someter a los periodistas a los designios del régimen gobernante.

Claro, por supuesto, y por suerte, no todos los diputados ni senadores son descarados ni piensan como los idiotas que pretenden violar a la velocidad de un rayo las normas constitucionales e internacionales que garantizan la libertad de información, expresión, opinión y de prensa.

 Al asombro generado por la conducta impropia de los legisladores, también tenemos las supuestas increíbles decisiones del presidente electo Horacio Cartes, quien, según dicen, comenzó a apoyar para importantes cargos públicos a hombres cuestionados y con nefastos antecedentes.

 Ahí está por ejemplo Jaime Bestard, el exsecretario general del expresidente Angel González Macchi (1999/2003), señalado como supuesto ahijado y protegido político del presidente electo para el cargo de ministro del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE).

 A Bestard se lo sindica como apañador de violaciones de derechos humanos del régimen de González Macchi, varias de ellas perpetradas por el entonces ministro del Interior Walter Bower, actualmente sujeto a procesos penales por salvajes torturas o violaciones de derechos humanos en perjuicio de detenidos indefensos.

Jaime Bestard, a quien sus compinches quien tenerlo como ministro del TSJE, quien sabe para qué, fue uno de los cerebros que manejó aquel decreto firmado por González Macchi para buscar, detener y encarcelar a periodistas después del fracasado golpe de Estado de mayo del 2000 por el solo hecho de cuestionar a los sinverguenzas del gobierno.

Con aquel decreto se pretendió justificar represiones y en el marco de esa persecución se ordenó a los militares, policías y pyragués buscar y apresar "inmediatamente" al periodista Hugo Ruiz Olazar del diario ABC Color, corresponsal del diario Clarín y de la agencia internacional de noticias AFP.

Esa disposición también dispuso y logró la detención de Juan Carlos Bernabé, entonces periodista y propietario de Radio Nanagua de Luque así como Miguel y Adriana Fernández, dueños de Radio Asunción, cuya planta transmisora y estudios fueron destruidos por la policía gonzálezmacchista. El periodista Flaviano Martínez también perdió su libertad por causa de esa orden que manejó Bestard.

Ruiz Olazar no fue detenido porque los generales, coroneles, tenientes y soldados de las “valientes” Fuerzas Armadas, al igual que policías de élite al mando de Jaime Bestard, Walter Bower y González Macchi, demostraron su cobardía al desistir al desafío del desarmado periodista, quien desde su inocente mesa de trabajo invitaba a sus eventuales verdugos a llevarlo para encarcelarlo y fusilarlo.  A pesar de la fuerza y prepotencia que exhibían, los poderosos de la época no actuaron como tales y se comportaron como gallinas.

Señor presidente electo Don Horacio Cartes, si es cierto que usted respalda para el cargo de ministro del TSJE a un ex perseguidor de periodistas durante un régimen que surgió después de la muerte del vicepresidente de la República, Luis María Argaña, sería bueno que retire ese apoyo.

Las instituciones claves del Paraguay del nuevo rumbo deben estar libres de los hombres cuestionados, especialmente de aquellos que persiguieron y siguen detestando a los indefensos que utilizan la pluma y la palabra para opinar, orientar o formular cuestionamientos que ayudan a mejorar y prosperar.

Ante todo lo expuesto, me surgen estas preguntas:

¿Prosperará el proyecto de ley que busca poner trabas a la prensa?

¿Están de acuerdo todos los legisladores y el Poder Ejecutivo en sancionar  y promulgar como ley una normativa que busca proteger a planilleros, negociados, robos, sobrefacturaciones?

¿Es cierto que el presidente electo Horacio Cartes apoya a muerte a Jaime Bestard para el TSJE,  pese a los antecedentes de persecución en el marzo paraguayo de 1999 a periodistas que cuestionaron el origen espurio del régimen de Luís Angel González Macchi?

Posteado por Edgar Ruiz Diaz el 22-07-2013