Miércoles, 21 de Noviembre de 2018
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Con mujeres en el poder habrá más democracia

 

Si son la mitad de la población, les corresponde 50%

Zarela Villanueva, 18 años magistrada de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, afirma que cuantas más mujeres ocupen sitios de poder, habrá más democracia y más seguridad en los países de América Latina. La jueza asistió al 8º Congreso de Magistradas que tuvo lugar esta semana en Asunción.

 

-¿Cuántas magistradas tiene la Corte de Costa Rica?

-Hay 6 magistradas de 22 miembros de la Corte.
 
-¿Qué se discute en estos foros de magistradas del continente, la discriminación de la mujer?
-No es solo la discriminación. Trabajamos por el acceso a la justicia de las mujeres en primer lugar que son el 50% de la población y también de todas aquellas poblaciones que no tienen acceso a la justicia, como los indígenas, las personas con discapacidad. En realidad, nuestro trabajo es por la modernización de la justicia, y que creemos que debe darse en la perspectiva de género.
 
-¿Ustedes hablan de que haya más magistradas en la administración de justicia?
-No solo la parte de más magistradas como usted dice. Sí, más magistradas, pero no se trata de más magistradas. Se trata de que en lo interno tengamos procesos democráticos y objetivos que permitan el acceso a quienes no lo han tenido para ejercer la judicatura.
 
-¿A qué le llaman “perspectiva de género”, perspectiva de la mujer?
-No. Perdóneme. El género no solo implica que sea mujer sino una visión que visibilice las necesidades de las mujeres y de los hombres, pero en su específica realidad, en sus diferencias. La perspectiva no solo quiere decir ver las necesidades de las mujeres. Sí, visibilizar esas necesidades respecto a las necesidades del otro 50% de la población que son los hombres.
 
-¿A ustedes les alienta el hecho de la irrupción de mujeres en el gobierno de algunos países?
-La cuestión no es acceder por acceder sino cómo las mujeres, el otro 50% de la población, pueden aportar para dar una visión más humana al poder, en este caso de la administración de justicia. No nos mueve únicamente acceder a los puestos, aunque lógicamente es muy importante. Va mucho más allá. El asunto es modernizarse para responder a las necesidades de la población. Desde ese punto de vista, que esté una mujer ahí es una manera diferente de ejercer el poder...
 
-Las mujeres están de moda. Hasta en Paraguay hay una candidata. Muchos creen que es una cuestión de marketing.
-Yo no puedo hablar de moda. Yo pienso que son resultados de procesos donde la población, donde los sistemas jurídicos, los políticos se van ampliando. Estamos hablando de un sector que representa el 50 por ciento de la población. Es muy interesante ver que en el mundo, por ejemplo, tenemos poderes ejecutivos constituidos por 50% hombres y 50% mujeres.
 
-¿Cuáles?
-El caso del gobierno español por ejemplo. Ha puesto 50% hombres y 50% mujeres. En el caso de (Nicolás) Sarkozy en Francia, tenemos igual. La señora Bachelet, en sus inicios, su Poder Ejecutivo ha tenido también 50% y 50%.
 
-¿No importan los currículum?
-No. Perdóneme. Sin importar los currículums, eso no le podría yo aceptar... Yo creo que todos y todas tienen méritos, y más méritos hay si llegan a acceder a eso con las circunstancias tan difíciles que han tenido que atravesar. Pero fíjese que hay un fenómeno muy importante en los poderes legislativos. Costa Rica, por ejemplo, tiene hoy en la asamblea legislativa el tercer porcentaje de mujeres en el Parlamento.
 
¿Es una obligación?
-No, no, no. Ha sido resultado de resoluciones del tribunal supremo de elecciones, de la sala constitucional que han obligado a los partidos políticos a poner en puestos elegibles a hombres y mujeres en un 50 por ciento y ha dado como resultado un parlamento constituido por mujeres. Entonces, el Poder judicial no es ajeno a los procesos que han tenido los poderes legislativo y ejecutivo. El poder judicial se ha venido abriendo. Pero lo importante en esto es para qué acceden las mujeres al poder y con qué visión. Yo pienso que es con una visión de verdadera modernización, de hacer que la justicia sea realmente un sostén de los sistemas democráticos.
 
-¿Cómo repercute el machismo en la carrera judicial, cómo?
-Pues, esto ha ido quebrándose y hacia nuevas formas de organización de la sociedad que se va abriendo...
 
-¿Ha mejorado la situación de discriminación, de violencia con el acceso de las mujeres al poder?
-Si hoy usted dice: “hay muchos más casos de violencia”, es que vemos que la gente acude más a los tribunales por esos casos de violencia a buscar una respuesta...
 
-No parece que esta sea una cuestión de educación solamente. España, un país desarrollado, dicen que tiene uno de los porcentajes mayores de violencia...
-Es un fenómeno propio de occidente. Es una cultura que ejerció poder sobre la mujer. Limitó sus derechos fundamentales. Usted me dice que no parece solo un problema de educación. Es un problema multifactorial. Todo el estado debe responder. La educación es un factor, pero el poder judicial debe hacer lo suyo, con una política clara de política criminal.
 
-¿La represión al varón sería?
-No. Perdón. El sistema penal tiene la función. Y esa misma función que ejerce el sistema en los casos de delitos contra la propiedad, los casos de delitos contra el narcotráfico, debe ejercerla en los casos de delitos contra la vida o delitos ocasionados por el fenómeno de la violencia doméstica.
 
-Usted sabe que este tipo de violencia es tan complejo que una mujer que denunció puede desdecirse de repente, como si no hubiera pasado nada.
-Bueno, esa situación requiere una comprensión de por qué actúa así la mujer. Y el sistema también debe conocer, que en esos casos es posible, porque hay una dependencia económica, emocional y el sistema debe conocer cuál es el ciclo de la violencia para poder decir: “No importa, esto es un asunto de salud pública, de derechos fundamentales”, y aún cuando haya ese tipo de dependencia, el Estado debe actuar para romper con esos ciclos.
 
-¿Es sancionar con penas severas?
-A mí me parece que debe tener una pena acorde con la gravedad de los hechos. Deben identificarse los delitos para aplicar las sanciones.
 
-El 911, en Paraguay, las que más llaman son mujeres que denuncian maltratos.
-En Costa Rica sucede también. El 80% de las llamadas a la policía son asuntos de violencia. Yo creo que el sistema penal en general tiene por objeto disuadir, y cumple una función en eso. Basta con que se cumplan las penas que están, pero que se cumplan las penas.

 

 

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC color
Asunción, 1 de diciembre del 2007