Martes, 23 de Octubre de 2018

Este país no puede seguir en manos de delincuentes, de mafiosos

 

Monseñor Mario Melanio Medina, duramente resistido y combatido durante el régimen del general Alfredo Stroessner, vuelve a cobrar protagonismo en estos días a casi 12 años del fin de la dictadura, por su determinación de luchar contra los poderosos criminales que manejan la República tiñendo de corrupción las distintas esferas de nuestra sociedad. En esta entrevista, el obispo de Misiones, otrora calificado de “obispo rojo” por el aparato de propaganda de la dictadura, dice que se considera amigo del presidente Luís González Macchi pero que una cosa es la amistad y otra, muy distinta, la defensa de los intereses del pueblo. Si los corruptos siguen devorando el patrimonio nacional, el Paraguay podría desaparecer muy pronto, advierte el prelado para quien, en este 2001, el gobernante debe dar muestras de que no es un hipócrita.­

 

- Los misioneros le dan mucha importancia a esa intervención de la Gobernación...­

- Es muy importante porque son muchas las irregularidades constatadas por la Contraloría de la República. La ciudadanía de Misiones pide transparencia y estamos esperando los resultados de esa intervención.­
 
- ¿Cuál es su concepto sobre ese gobernador (Egidio Ruiz Pérez)? ¿Es un corrupto o no?­
- No lo quiero calificar todavía pero tiene antecedentes. Por ejemplo, cuando fue intendente de San Ignacio dejó un agujero de 700 millones de guaraníes. Se puso a querellar a medio mundo por esto o por aquello. Yo creo que lo hace para intimidar y hacer callar a la gente.­
 
- ¿Algo así no le pasó a usted cuando puso el dedo en la llaga y denunció que el Gobierno está rodeado de capo mafiosos? González Macchi le pidió nombres...­
- Así es. ¿Quieren nombres? Ahí ABC publicó muchísimos nombres. ¿Por qué no comienzan por los primeros de esa lista? Contó una cuarentena de nombres y estoy seguro que hay más. La cuestión es que falta voluntad política. Mire. Acabo de recibir a un grupo de encarnacenos del Hospital Regional, a un médico cesante que se opuso a los juegos de la politiquería asociada estrechamente a la mafia. Me entregaron nombres de cómo se opera. Se merca con la salud y hay intocables que cometen ilícitos, naturalmente bajo el sostén del ministro (Martín Chiola). El Gobierno, si quiere limpiar su cara, tiene que demostrar que quiere llegar hasta el fondo de la corrupción.­
 
- Si los corruptos no se dejan investigar ni por los jueces y fiscales, ¿usted piensa que se van a dejar investigar por otros?­
- Yo pienso que de una vez por todas hay que comenzar a barrer en serio contra este flagelo para recuperar los bienes robados del pueblo, porque si seguimos así, el Paraguay, pobrecito, no va a resistir. Estamos en un tembladeral. Yo me ofrecí al Presidente a hablar más claramente (de los nombres de los corruptos) en privado. Si tiene interés, a lo mejor me llama en estos días. Me estoy muniendo de documentos...­
 
- ¿Usted no quiere convencerse todavía que el Gobierno pudo tener una reacción más bien publicitaria que otra cosa al pedirle a usted nombres y documentos?­
- Bueno, yo sabía que esa fue una manera elegante de zafarse un poco del problema.­
 
- ¿No le dio miedo?­
- Absolutamente no me hace temblar el hecho de hablar de la corrupción. Los nombres son públicos y lo saben ellos. Basta que se comience con dos capos de la mafia y se puede recorrer todas las ramas, o comenzar por los menos importantes hasta llegar a los peces gordos. El asunto es querer llegar. Si ellos mismos no están comprometidos y contaminados, entonces lo pueden hacer. El país no puede estar en manos de delincuentes, de mafiosos.­
 
- El Presidente le pidió nombres, hechos y circunstancias...­
- Yo le podría dar pistas, hechos que conoce todo el mundo, como la corrupción en Aduanas, IPS, LAPSA, Flota Mercante. Los pobres despedidos siguen sin cobrar su indemnización y dicen que ya desapareció la plata.­
 
- ¿Qué le dicen nombres de procesados como el ex presidente Wasmosy, Cataldi del BNT, los banqueros?­
- Esos son los nombres conocidos que salen todos los días en la prensa. Por lo menos 10 de esa lista de 20 ¢ 25 nombres de paraguayos ricos podrían ser investigados. Uno puede pensar que hay debilidad, ineptitud, miedo o complicidad.­
 
- ¿Es cierto que usted va a formar un banco de datos?­
- Sí, tengo ya muchos documentos. Me llueven documentos sobre hechos de corrupción.­
 
- ¿Desde aquella vez que habló de los capomafiosos?­
- Desde aquella vez.­
 
- ¿No le parece extraño que recurran a usted, que confíen en usted, y no en la autoridad?­
- No, no. Muchos de ellos ya han ido junto a la autoridad y no ha pasado nada. O han sido engañados o sus expedientes están durmiendo el sueño de los justos empolvándose en el Poder Judicial.­
 
- ¿Usted cree que va a tener físicamente tiempo para atender esas listas de corruptos?­
- Lo importante es tener documentos para que, cuando nos toque la oportunidad, si quieren hablar conmigo en privado, yo les pueda dar cosas más concretas.­
 
- ¿No pasó por su cabeza pedirle al Gobierno funcionarios que le ayuden a ordenar esos documentos?­
- No, no, no.­
 
- ¿No confía en el Gobierno?­
- No es porque no confíe, sino que no me corresponde. Ellos tendrían que hacer ese trabajo. Nosotros estamos siguiendo estas denuncias para que se mueva un poco la cosa, para que comiencen a reaccionar positivamente y hacer algo. Si no exigimos todo va a ir al oparei.­
 
- ¿Quiénes son los más corruptos, según lo que registró hasta ahora en su banco de datos?­
- Bueno, hay de todo, sobre todo políticos, porque el ser político en este país es la puerta de entrada para acceder al poder económico y viceversa. Hay policías, militares, varios de ellos en servicio activo. Es una policromía.­
 
- ¿No va a recurrir a Internet para una mejor recolección de datos?­
- Yo no me dedico a esto. Yo recibo la documentación que me traen.­
 
- El asunto es que alguien tiene que tomar el toro por las astas. Por ahí el destino dice que es usted.­
- Yo creo que el avispero se movió porque el tema en Caacupé fue “La Deshonestidad” y a mí me tocó hablar de la mafia. Esta mafia que nos envuelve tiene la misma raíz: La mafia de frontera, de las aduanas, de las instituciones públicas. Además yo tengo testimonios de gente que ha estado en los ministerios y en la administración pública que asegura que el Gobierno está manejado por capomafiosos.­
 
- En la cárcel no hay nadie.­
- Imagínese nomás el megaasalto del aeropuerto. Ni por más profesionales que sean jamás hubiesen podido robar si no hubiera estado todo armado y orquestado por gente que tiene influencia en el Gobierno. Está el vaciamiento en el Banco Nacional de Trabajadores que es un pecado sumamente grave que atenta directamente contra los trabajadores. Lamentablemente hay centrales de trabajadores que se han prestado para esos robos. Habrán recibido también sus partecitas, por supuesto.­
 
- ¿No le parece que esta corrupción se ve agravada por la ilegitimidad de este Gobierno?­
- No. Esto viene de lejos. Acuérdese que los obispos, en 1979, ya denunciaban la corrupción en un documento llamado “Saneamiento moral de la Nación”. En aquella época, Stroessner reaccionó violentamente. Este Gobierno no tiene fuerza, y lo que quiero es que se ponga los pantalones y que demuestre que quiere hacer el bien y que no es un instrumento. Ojalá que el 2001 sea el año de la reacción contra la corrupción y la impunidad.­
 
- Con el reciclamiento masivo de stronistas parece más que difícil. ¿No le parece?­
- Así es, pero yo creo que debe haber alguna reserva moral, de gente a la que le inquietan estas cosas. No es que todo está corrupto.­
 
- Aunque usted mismo mencionó el caso de Encarnación, donde se persigue a los médicos por no avenirse a la mafia del ministro...­
- Tenemos de todo, y a medida que vamos moviendo el avispero, también van a reaccionar ellos. La cosa no es fácil.­
 
- Está el otro ministro, el que fue de Interior (Walter Bower) que fue acusado de torturar a paraguayos.­
- Las denuncias son muchas y todas merecen investigaciones y sanciones si se comprueban. El problema grave en el Paraguay es el oparei. Se olvidan fácilmente los casos publicados en la prensa.­
 
- Acá se dice que se roba para mandar y se gobierna para robar.­
- Lo que estamos viendo es eso. La experiencia nos confirma. Eso nadie puede dudar. El stronismo nos destruyó tanto: Destruyó ética y moralmente a la gente, todo para que el mismo grupito continúe en el poder.­
 
- ¿Usted cree que su intervención puede tener algún efecto, por lo menos para dar coraje a algunos jueces temerosos que todavía no se corrompieron?­
- Yo creo que sí. Tenemos que crear todo un ambiente. Todos tenemos que unirnos y gritar para ayudar y proteger a los que son honestos, que son la única esperanza de salvación que tiene el Paraguay condenado a la muerte.­
 
¿Es cierto que usted es amigo del presidente González Macchi y que mantiene contactos con él, como dice su secretario?­
- Suelo hablar con él. Me considero amigo en el sentido de que no me considero enemigo. Hablamos...­
 
- ¿A usted le preocupan esas acusaciones que pesan sobre esos ministros?­
- Porque me preocupa que el Gobierno está rodeado de capomafiosos es que yo hablé en Caacupé de ese tema. Me preocupa porque el pueblo paga los platos rotos. No porque uno es amigo tiene que callarse. Hay que defender al pueblo.­
 
- ¿Cuánto tiempo más cree que hay que esperar para que se convenza de que el Presidente no es un hipócrita?­
- Yo creo que el 2001 está para eso. Enero es la gran siesta paraguaya pero ojalá que ya inmediatamente en febrero haya pruebas de la voluntad de cambiar que tiene este Gobierno. Lo que importa es la acción, ponerse de acuerdo y trabajar.­
 
- ¿No piensa que usted puede estar siendo vigilado, controlado?­
- Ya me advirtieron algunos amigos que mi teléfono está pinchado, controlado. Pero me interesa un pepino. Así también me hicieron durante el stronismo y eso no logró amilanarme en absoluto. En esta lucha no hay que tener miedo. El pirí no es por miedo sino por las cosas insólitas que uno va descubriendo en estos ilícitos y que nos ponen los pelos de punta y nos rebelan.­

Asunción, 07 de enero del 2001.

Diario ABC Color.