Martes, 23 de Octubre de 2018

Si González Macchi se resiste a entregar, el vice electo tiene derecho a sacarlo con la policía

 

Mauricio Libster, experto criminólogo argentino, profesor de la especialidad en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), aborda en esta entrevista un aspecto urticante de nuestra realidad política, la presencia de Luís González Macchi como presidente del Paraguay y su plan de seguir hasta el 2003 a pesar de no haber sido electo para ejercer la primera magistratura de la nación. Libster, de raíces paraguayas, invitado a hablar del tema en un panel en la Universidad del Pacífico, admitió haber estudiado previamente la Constitución nacional y aclaró que su opinión es absolutamente jurídica. En ese sentido, sentenció que nadie le puede impedir al vicepresidente que sea electo el 13 de agosto, en comicios limpios y transparentes, a asumir la presidencia.­

 

- La cuestión aquí es la interpretación que dio la Corte Suprema de Justicia a la continuidad del presidente González Macchi hasta el 2003, un fallo que para muchos es el origen del caos político, económico y social.
-Si conozco. He estudiado el caso. No pasa de ser una resolución declarativa. No parte de una controversia. Jurídicamente, no es correcto lo que han hecho. 

- Aquí, el Tribunal Superior de Justicia Electoral pidió a la Corte que decida y la Corte resolvió que González Macchi puede seguir hasta el 2003.

-Claro, y la Corte se expidió y dijo que el presidente Macchi debe continuar.

-¿Usted no está de acuerdo? ¿Por qué?

-No comparto, hasta donde he podido leer la Constitución paraguaya. He leído el artículo 234 de la Constitución. He leído otros contextuales del 234. He leído la discusión constituyente de (la convención de) 1992 y a mi lo que me parece es que todo aquel que no sea el vicepresidente electo ocupa el cargo en forma circunstancial. Se le otorga el cargo precisamente para que normalice la institución, en este caso a través del llamado a elecciones de vicepresidente. 

-¿Se puede explicar mejor? El vicepresidente (Argaña) murió y el presidente renunció.

-Entonces asume el presidente del Senado, según la Constitución, después está el presidente de la Cámara de Diputados y, por último, el presidente de la Corte. 

-Asumió el presidente del Senado.

-Bueno, asumió y en su carácter de presidente del Senado en ejercicio de la presidencia debió convocar a elecciones para cubrir el cargo de vicepresidente. Entonces, una vez terminadas las elecciones el vicepresidente electo completa el período de ese presidente ausente. Eso es lo que yo entiendo.­

-¿En qué se fundamenta?

-Las constituciones modernas justamente lo que pretenden son dos cosas. Primero es la normalización institucional inmediata de acuerdo a los términos más ortodoxos de la Constitución y, segundo, la atomización del poder, no dejarle a uno de los órganos todo el poder. Póngale que González Macchi renuncie o desaparezca, Dios no lo permita. 

-¿Quién lo reemplaza?

-No es el presidente del Senado, sino el presidente de la Cámara de Diputados. La pretensión es desplazar el poder a los diferentes estamentos del Estado. 

-¿No lo debe reemplazar su sucesor en el Senado (Galaverna)?

-No. Debe ser el presidente de la Cámara de Diputados. La Constitución es clara. Dice: “Sucesivamente”. Además hay una filosofía constitucional moderna que es justamente evitar la suma del poder público.­

-Lo que no se hizo fue prever la ausencia del presidente y del vice...
-Entonces esto tiene que salir de la interpretación armónica de las normas constitucionales. 

- Para usted, González Macchi asumió correctamente.

-Absolutamente, porque renunció el presidente. 

-¿Qué tenía que haber hecho?

-Llamar a elecciones para vicepresidente inmediatamente, el único que está habilitado para completar el período. 

-¿En cuánto tiempo?

-Llamar a elecciones en seis meses, 180 días, en virtud del artículo 234 y de las leyes pertinentes. Eso es lo que yo entiendo. 

-¿Fue accesoria la consulta que hizo el TSJE a la Corte para proclamar que el actual Presidente debe seguir hasta el 2003?

-Yo no sé‚ por qué‚ pudo haberlo hecho. Se presta a suspicacia. La consulta en todo caso debió ser interna. No se le puede dar validez jurídica, no puede terminar siendo norma para todo el mundo una opinión de un órgano que es jurisdiccional y no de consulta. 

-Todos los que defienden al gobierno de González Macchi no dejan de repetir que la Corte es la máxima instancia, se equivoque o no, decida lo que decida.

-Es que la Corte no resolvió. Es una opinión, porque no hay controversia.­

-Esta equivocación es la que está desangrando el país que se debate en una inestabilidad política y una paralización de la actividad económica y social...

-Es lógico, porque si usted le imprime una aplicación obligatoria a una opinión relacionada con la legitimidad del presidente de la República, es natural, más allá de que tenga o no razón, que se genere un desorden en el sistema. 

-El dice que fue legitimado por la Corte.

-Yo creo que la Corte no lo habilitó. Naturalmente el control de la constitucionalidad lo tiene la Corte. Pero, hasta que punto yo le puedo dar la fuerza de una sentencia de Corte a la respuesta de una consulta que hace el órgano electoral. 

-La mayoría de los candidatos a vicepresidente (menos el oficialista Félix Argaña) comparten esta opinión suya y creen que González Macchi debe ceder su lugar al ganador de las elecciones del 13 de agosto.

-Tienen razón. El vicepresidente electo completa el periodo presidencial. Y si no se le permitiera, existiría la posibilidad de que, luego de agotada la última instancia en el Paraguay, se invocara el pacto para discutirlo en el seno de la comisión del Pacto de San José‚ de Costa Rica. 

-¿Y si González Macchi se resiste?

-Si el Presidente se resiste a entregar al legítimo ganador, este tiene derecho a sacarlo con la policía. Termina convirtiéndose en un caso policial. 

-¿Después de recurrir al Pacto de San José?

-No, antes. El Pacto de San José‚ es una cuarta instancia. Se deben agotar las instancias locales. Se puede recurrir si la Corte de Justicia del Paraguay no reconoce el derecho que tiene el vicepresidente electo.

-El TSJE también está de acuerdo en que González Macchi debe continuar.

-Bueno, entonces después de seguir ese paso, el afectado tiene que ir a la Corte paraguaya. Si la Corte le dice lo mismo, entonces ahí puede ir a Washington. Debe agotar el proceso interno. 

- Acá se parte de la premisa de que si ya falló la Corte, ya no se puede rever.

-Es que no hay sentencia de por medio. No hay controversia. Yo le diría más. No solo el vicepresidente electo puede reclamar. Hasta los potencialmente afectados en la línea sucesoria, en este caso, el presidente de la Cámara de Diputados, podrían reclamar. No llegué tan lejos, pero se podría estudiar lo que dice la Constitución.­

-El nuevo presidente de la Corte (Fernández Gadea) abrió una posibilidad de revisión.

-La Corte, así en abstracto, no puede revisar nada. 

-Si el vicepresidente reclama la presidencia, ¿ya se trata de un asunto jurisdiccional que puede tratar la Corte?

- Exactamente. Es concreta. Y ahí usted tiene un ejemplo fácil de como interviene el pacto. Si a mi me eligen vicepresidente en una elección limpia y no me quieren reconocer, voy al Tribunal Electoral. Si no me da la razón esgrimiendo argumentos ilegales, voy a la Corte, y si esta ratifica a las autoridades electorales, entonces tengo el camino abierto para plantear el caso a la comisión (en Washington).­

- ¿Y si González Macchi se vuelve a resistir?

-¿Hay policía acá? Lo sacan con la policía. 

-¿El vicepresidente electo tiene derecho a sacarlo?

-Con la policía, porque se convierte en un caso policial cualquiera como alguien que roba una camioneta. 

-¿Y si la policía y los militares están confabulados?

-Están las sanciones internacionales y especialmente la actitud que pueda tomar EE.UU.­

-Si el Gobierno por equis razón suspende las elecciones vicepresidenciales por el peligro que representa para su continuidad. ¿Qué se puede hacer?
-Unos de los derechos que no se pueden suspender, aunque haya estado de conmoción o estado de emergencia, son los derechos políticos. Es un derecho humano elemental de los ciudadanos elegir y ser elegidos para gobernar su país.

-También puede argumentar que no hay fondos para realizar las elecciones.

-El Banco Mundial tiene fondos para eso. 

-En definitiva, para usted, González Macchi ¿es presidente ilegítimo jurídicamente?

-Si mi lectura fuese correcta, el presidente debió llamar a elecciones a más tardar a los seis meses.­

-Pasó un año.

-Se demoró un poco.­

-Si es ilegítimo, ¿todos los actos que firma en representación del Estado son nulos y sin ningún valor?

-Mire, cuando hay terceros afectados, nuestros conflictos internos no tienen por qué afectarlos a ellos. Ellos son ajenos a nuestra relación.­

-Pero la Constitución dice en su artículo 138 que los compromisos asumidos por el presidente ilegítimo no tienen validez.

-Vale para ustedes, no para los organismos internacionales. Si un organismo prestó dinero a un gobierno que es clara y objetivamente usurpador, entonces s¡ tiene responsabilidad. Prestó mal. Pero tampoco tiene obligación de hacer un estudio fino del derecho paraguayo para llegar a la conclusión de que se trata de un gobierno usurpador. Por eso el organismo afectado no tiene por qué sentirse afectado y perjudicado. Le digo m s, usted le puede pedir cuentas a un presidente que ha permanecido irregularmente en el Gobierno, pero en los negocios es el Estado el que actúa, no el presidente individualmente. Es el Estado el que debe honrar sus compromisos. La Constitución vale para adentro.­

-¿Pudo ser una ingenuidad la decisión de la Corte de darle continuidad a González Macchi?

-No creo.­

-¿Entonces qué pudo ser, colusión?

-Lo más probable, mi impresión es que esto es una cosa armada. Esto es muy grosero, como era muy grosero en la Argentina hace 15 años cuando decían que llovía y en realidad nos escupían.

Entrevista de Hugo Ruiz Olazar
Asunción, 02 de abril del 2000.
Diario ABC Color.