Martes, 23 de Octubre de 2018

Si quieren hacer fraude, les pido que lo piensen bien

“A pesar de las encuestruchas”,  hay dos candidatos que están cabeza a cabeza. “Ellos no tienen la seguridad de que van a ganar y nosotros tampoco. Ante esa duda incurren en un terreno peligroso que nos puede llevar a una nueva grave fractura dentro del partido”, advierte Danny Durand, candidato de Vanguardia. 

–¿Es cierto que usa un apellido artístico, que no es el verdadero?    
–La gente me conocía como Danny Espínola Durand desde que era cantante de Los Tommys. Decidí, ya de grande, suprimir el apellido Espínola y usar el apellido materno por una decepción muy grande que tuve de mi padre. El   nos  abandonó cuando yo tenía 12 años. Me enteré hace unos 4 años que transfirió  bienes a sus hijos que tiene en Argentina. Yo no necesito, pero fue por su actitud, de desconocer a sus hijos que tuvo en Paraguay...    

–¿Cómo decidió meterse en política, porque los colorados necesitan empresarios desde que están en la llanura?    
–Siempre fui tentado, pero yo le debo mucho al partido. A los 13 años me dieron una beca para estudiar en el Salesianito cuando fuimos abandonados por mi papá.    

–¿Cómo se enganchó con el movimiento de Castiglioni?    
–Tengo una trayectoria empresarial, televisiva, una fundación Jerovia, desde hace cinco años. Tenemos 2 comedores y ocho escuelitas de fútbol en zonas carenciadas. Yo pensaba que si como empresa podemos ayudar, cuántas cosas más podemos hacer desde la Municipalidad.    

–Y esos juicios que le entablaron, ¿de qué se trata?    
–Aprovechando el momento electoral tiran esas denuncias para desprestigiarme. Se suele decir que cuando se entra en política, el chancho siempre quiere ensuciar a otro para que todos estén en el mismo chiquero.    

–Hay uno del abogado Acuña Díaz contra su empresa Mocipar...    
–Este señor sacó esta denuncia en mayo, en plena campaña. Cuando le intimamos, desistió. Otro caso corresponde a una madre que se presentó como desolada porque supuestamente le sacamos “injustamente” su vehículo. Es sencilla y llanamente una persona que retiró un vehículo y desde el 2008 no paga su cuota. Todas estas denuncias fueron publicándose en Ultima Hora, que no se dignó  llamarme para pedirme mi opinión. No digo que es el diario, pero me di cuenta que hay periodistas que usan sus espacios en un claro favoritismo. Algo parecido me pasó el domingo pasado. Estuve en un programa televisivo de la periodista Mina Feliciángeli. Yo tengo informaciones de que esta periodista tiene un favoritismo hacia el candidato oficial (Samaniego). Su marido, el arquitecto Mendoza Yampey, trabaja con el hermano, Gustavo Samaniego. Tienen negocios de construcción juntos.    

–¿Qué pasó?    
–Intentó ridiculizarme. En un anterior programa le dije al señor Rubín que iba a declinar mi candidatura si el señor Samaniego me contestaba cuánto valía una bolsa de cemento, ya que en su publicidad sale con un casco en la cabeza para dar a entender que va a construir mucho. El dijo que no iba a responder agresiones. Yo le dije: “No es una agresión. Es una pregunta”. Le pregunté cuánto cuesta mil ladrillos. Como quedó en ridículo, la opción era hacerme pasar a mí el ridículo en el siguiente programa. Entonces, la conductora dijo de repente: “vamos a ver cuánto saben de la ciudad de Asunción” y yo le dije: “Yo no vine aquí para rendir un examen o para un concurso de preguntas y respuestas. Yo vine para presentar mi propuesta, a no ser que Samaniego ya tenga las respuestas con anticipación”. Allí ella se ofuscó, con un evidente mal sentido, porque las palabras no ofenden. Los insultos son los que ofenden. En ese mismo programa me preguntó por qué nosotros decimos que ‘Arnaldo es Nicanor y Nicanor es Samaniego’, y yo le dije sencilla y llanamente que en la casa del señor Duarte Frutos, los presidentes de seccionales votaron a favor de su candidatura.    

–¿Qué le llama la atención?    
–¿Por qué no quiere salir al lado de sus candidatos a concejales?  Es la misma gente que ha llevado a la llanura al Partido Colorado en el 2008.    

–Samaniego optó por no hablar mal de nadie...    
–El pasado no se olvida. Su diario mismo viene publicando antecedentes de colorados de pésimos antecedentes que se vuelven a candidatar, como si nada. Si no hay memoria, nunca vamos  a cambiar.    

–¿Quiénes están entre ellos?    
–Está la concejal número uno, Evanhy, impuesta por Nicanor. Está el concejal número 2, Pico. Es el presidente de seccional preferido de Nicanor. El tercero, Hugo Ramírez, actual presidente de la Junta Municipal, hijo de Samuel Ramírez... No podemos pretender un nuevo Partido Colorado con la misma gente de antes.    

–¿Qué candidaturas nuevas propone su movimiento?    
–En la lista de concejales, tenemos 95% de gente nueva. Solamente el concejal Martín Arévalos, que es importante por los conocimientos que tiene dentro del ejido municipal, busca la reelección...    

–En los avisos publicitarios de Vanguardia tampoco se renuncia a los de pésimos antecedentes, como Barchini...    
–En política no existe un partido que puede cambiar 100%. Los actores políticos se van renovando. Lo importante es mostrar que hay voluntad de cambiar. La ciudadanía tiene que acordarse de Evanhy que prometió cinco viaductos, bache cero y basura cero. ¡Saquen sus conclusiones! Obviamente ella sabía que tenía pocas chances de ser reelecta y aceptó candidatarse como concejal para asegurar. Así puede disfrazar y tratar de tapar...    

–¿Tapar irregularidades?    
–Tapar su administración. A ninguna persona en su sano juicio le cabe la menor duda que la señora Evanhy fue “invitada” a descabalgar por el candidato Samaniego...    

–¿Chanchullos?    
–Categórico. Si han sido imputados varios de sus directores, bueno, algo no habrá de clarito ahí. Finalmente van a ser los colorados los que van a decidir.    

–¿Cuáles son sus planes básicos?    
–Realizar obras, llevar servicios a los barrios. Unir las dos plazas que están sobre Palma. Reconvertir el puerto para uso de los ciudadanos...  Segundo, mi compromiso social con la gente más necesitada. Voy a construir en los barrios, en una manzana, una cancha de fútbol, de vóley, un espacio infantil y un tinglado con computadoras instaladas para los jóvenes, y de aprendizaje de oficios para la gente mayor. En Asunción hay 107 plazas. Con los funcionarios de sobra que tenemos, podríamos contratar 107 personas para que cada plaza tenga un responsable. Otro plan que tenemos que iniciar rápidamente es la construcción de desagües cloacales.

–¿Qué solución tienen los baches?    
–Mi  idea es cobrar una especie de  peaje por los autos que no tributan aquí. Calculo unos 15.000 mensuales, 90.000 cada seis meses: esa plata puede servir para construir otra planta asfáltica que nos permita adquirir el camión sellador de baches, que hace 600 metros en un día...    

–Suena mucho a utopía...    
–No es utopía. Las grandes ideas suenan al principio a utopía...

–¿Cuál es su solución para el caos del tráfico?    
–Nosotros vamos a acompañar el proyecto de Plan Z, con esos trolebuses que llevan más cantidad de personas, con un recorrido más rápido. El tráfico va a cambiar radicalmente y va a salir más barato.    

–¿Por qué hablan de la posibilidad de fraude?   
–¿Qué confianza nos deja que las actas electorales vengan y se queden 48 horas en la ANR, donde la presidenta es la hermana de uno de los candidatos? ¿Cómo puede poner el queso bajo custodia de un ratón?    

–¿Acaso el tribunal electoral partidario no fue consensuado por todos, incluido por Vanguardia?
–Correcto, pero cuando se firmó, todos teníamos plena certeza. Hoy hay indicios, como cuando uno entra a su casa y huele lo que se  cocina. ¿cómo no nos vamos  a asustar  cuando vemos que detrás de la candidatura de Samaniego esta esa misma gente que admite haber cometido fraude, como Galaverna, Blas N. Riquelme?    

–¿Usted no confía en los delegados de Vanguardia Colorada en el tribunal?    
–Los delegados, está bien, pero ¿y las actas? A pesar de las encuestruchas, acá hay dos candidatos que están cabeza a cabeza. Ellos no tienen la seguridad de que van a ganar y nosotros tampoco. Ante esa duda incurren en un terreno peligroso que nos puede llevar a una nueva grave fractura dentro del partido. Si van a hacer fraude, les hago un llamado para que lo piensen bien. Yo admito que tenía que haber sido mucho más firme exigiendo a Lilian Samaniego que se apartara, por ética, porque no se puede ser juez y parte. Yo quiero la unidad, pero no quiero el fraude.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 18 de julio de 2010