Miércoles, 21 de Noviembre de 2018
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Se puede dejar para siempre la dependencia del gas en la cocina

Juan Vera, titular de la Asociación de Usuarios y Consumidores del Paraguay (Asucop), insta a las amas de casa a comprar la cocina eléctrica de hornalla a inducción magnética “y terminar para siempre”  con la dependencia del gas en la casa. En esta entrevista afirma que es 70%  más barata. Vera sostiene que la crisis del gas es provocada por los importadores que ejercen un oligopolio impune en el país. Critica al Ministerio de Industria y Comercio por tolerar  los abusos de los especuladores.

–¿Cómo se explica esa reacción de la gente que se fue a comprar esa cocina supuestamente mágica, milagrosa,  barata y que no consume nada?    
 –Nosotros, desde la Asociación de Usuarios y Consumidores del Paraguay (Asucop), desde hace unos tres años, veníamos instando a las amas de casa a comprar esta cocina a inducción magnética y terminar  para siempre la dependencia del gas licuado de petróleo (GLP), excepto para el horno (a gas), que todavía tiene una pequeña ventaja sobre el horno eléctrico. Desde hace tres años yo compro gas solamente dos veces al año...    

–¿Dos veces?    
 –Sí. Yo me olvidé del GLP hace tiempo, y quiero que las amas de casa hagan lo mismo para terminar con la zozobra que significa estar dependiendo de unos importadores consorciados  en un oligopolio. Ellos, con el silencio cómplice de nuestras autoridades, están movidos por el afán de lucro y no les importa el resto. Mi hijo, de 14 años, comenzó a cocinar con esta cocina, milagrosa como usted le llama, desde los 11. Tranquilamente nos manejamos con nuestra ollita enlozada...    

–¿Cuánto cuesta y para qué sirve la cocina magnética?    
 –Con una hornalla que cuesta entre 230 mil y 310 mil guaraníes, dependiendo que sea manual o digital, en pocos minutos usted puede hervir la leche, agua, preparar el café, calentar, cocinar puchero, guiso, frituras, un bife, mbeju, etc., todo lo que sea en recipiente. El único requisito es que el recipiente estire el imán: una olla enlozada, de las tantas que se fabrican tan bien en nuestro país, o de acero inoxidable.   

–¿Tuvo que sobrevenir la crisis del gas para que la gente se vuelque a comprar?    
 –Como usted y yo sabemos, a nuestra gente, mientras no le apriete la realidad y el bolsillo, no se mueve. Yo, como que me llamo Juan Vera, le puedo asegurar a la gente que compre esta cocina que no se va a arrepentir y que de a poco se va a olvidar del gas, porque cocinar le va a salir entre 15 y 20 mil al mes y no como hoy, entre 90 y 100 mil por mes. Es un ahorro de 70 a 80%. Se ahorran unos 7 millones al año...    

–Es un nombre  difícil para la gente común: “cocina eléctrica a inducción magnética”...    
 –Comparto con usted. Hace unos tres meses, en una publicación en su diario resumieron: “cocina magnética”...    

–Igual suena difícil...    
 –Esta tecnología inventó Tesla (uno de los promotores más importantes del nacimiento de la electricidad comercial). Le hablo de 1870 a 1900. El invento  es antiguo, solamente que pasó a segundo plano aplastado por los intereses del petróleo.    

–Algunos escépticos dijeron que su uso masivo va a hacer colapsar la ANDE...    
 –Eso dicen por desconocimiento. Por eso  yo hablé con un funcionario autorizado de la ANDE a quien le expliqué. Le envié materiales para que analice. Felizmente, la ANDE salió a decir públicamente esta semana que no representa ningún riesgo. Lo que es de alto riesgo  es la compra de cocina a placa o a resistencia...    

–¿Qué es lo que más se ofrecen: las cocinas a  placa o de inducción magnética?    
 –Lo que más se dispone es de  cocinas a placa y a resistencia. No recomendamos la compra de esta clase de cocinas. Es como comprarse un clavo. Hay gente que se deja seducir. Cree que por comprar una cocina de 70 mil o de 140 mil –de una o dos hornallas– le va a traer ventajas. Se olvida de que el costo inicial no es tan importante como el mantenimiento.    

–Uno va a un comercio y hay una variedad impresionante de cocinas, algunas combinadas: gas y hornalla eléctrica. ¿Esa no es la cocina a inducción?    
 –No, señor. No se dejen engañar. Esa es la cocina de alto consumo...    

–¿Cómo uno identifica la cocina a inducción?    
 –Por la superficie. Es parecida a la cobertura de los celulares. La mayor parte es vidrio. La cocina a placa o resistencia tiene la superficie de hierro. Es bastante áspera. La cocina a inducción tiene como un vidrio templado. Es suave. Es limpia y agradable a la vista. Es muy diferente. Hay que advertirle al vendedor que no le vendan gato por liebre. Hay una ley, la 1334, que castiga las operaciones de engaño.    

–¿Había pocas cocinas en stock, por eso se vendió todo tan rápido?    
 –Con la última crisis del gas se vendieron entre 15 a 20 mil cocinas en dos semanas...    

–Una cifra record...    
 –Fue sorprendente la velocidad con que los usuarios reaccionaron. La gente se fue desesperada a buscar. Gracias a Dios encontraron esta solución...    

–Por la demanda, los precios pueden trepar por las nubes..
 –Ese es un riesgo en un mercado como el nuestro que es de libre competencia. Pero creemos que hay suficientes marcas para que las mismas compitan entre sí.  Se garantiza la competencia, no como el gas, donde el oligopolio impone las normas de precios.    

–¿Usted cree que va a repercutir en el uso de gas?    
 –Los propios importadores de gas provocaron esta situación. No sé si se dio cuenta de que, de repente, se apuraron y de repente hoy ya no hay más escasez de gas. Yo pienso que, de todos modos, es un golpe fatal para ellos porque con su reprochable conducta no hicieron sino perder el mercado. Con la nueva cultura de la cocina magnética yo creo que ellos estarán muy preocupados. Lo mismo pasó con los transportistas del servicio público. Han perdido importantes espacios de consumo por su ineficiencia. Hoy la gente prefiere andar en bicicleta, en moto, en carro o en auto. Este fenómeno de la cocina  magnética les va a explotar en la cara a los responsables de este oligopolio de especuladores del gas que tenía esclavizadas a las amas de casa.    

–¿Esta crisis fue provocada?    
 –Provocada por la angurria y el afán de lucro que tienen estos concesionarios que poseen exclusividad en el negocio. Prohíben que hasta en la frontera entren garrafas a pesar de la escasez.    

–¿No se pudo prever?   
 –El consumo de gas es de 8 mil toneladas por mes. El oligopolio compra solamente lo que  vende cada mes, especulando con nosotros los usuarios. Si tanto ellos como el gobierno hubieran pensado en los usuarios, no iba a haber desabastecimiento. Ellos estaban obligados a usar el estancaje que tiene Petropar para almacenar 8 mil toneladas de reserva. Cualquiera que estudió administración sabe lo que es un “stock de seguridad”. Pero como ellos históricamente hicieron lo que se les antoja,  como criminales que son de la economía doméstica, no previeron. Nosotros tampoco deberíamos tener ninguna consideración con ellos.    

–¿Cuánta gente usa gas?    
 –Unas 2 millones 300 mil.    

–El Ministerio de Industria y Comercio anunció que va a exonerar de  impuestos esta cocina.    
 –Ojalá se concrete y que el gobierno inclusive estimule  el montaje de estas cocinas. Ojalá que tome el toro por las astas y asuma su papel en defensa de los usuarios y deje atrás su actitud contemplativa con los que abusan de nosotros. Me va a decir si no somos estúpidos los paraguayos. Estamos regalando al Brasil y la Argentina energía eléctrica que tenemos de sobra. El propio Lula lo reconoció esta semana...    

–¿Le parece que la gente se puede adaptar al uso de la cocina eléctrica?    
 –La paraguayo nio ivale, para sobrevivir en medio de las injusticias que nos vienen de arriba, de adentro y de afuera. ¿Acaso no hay más celulares que habitantes? Enseguida oje adapta lo mitã. Cualquiera sabe manejar un celular, gente que jamás usó un teléfono de línea baja, ¿y cómo no vamos a saber manejar una cocina a inducción magnética? Hasta una criatura puede hacerlo. Yo soy testigo, con mi hijo.    

–¿Cuántas hornallas hay que comprar?    
 –Una sola hornalla es suficiente, como la que uso yo. En mi casa se cocina para 8 personas. Mi costo de luz es  180 mil mensual. Ahí está mi oficina también.
   
–Esto fue prácticamente una “revolución silenciosa”...
 –Claro que sí, definitivamente. Ojalá que  terminemos con los privilegios de ese oligopolio. Los precios que estamos pagando son un escándalo. Al otro lado de la frontera cuesta 16 pesos nomás, unos 20 mil a 22 mil guaraníes. Aquí sale hoy 90 mil el gas, al precio especulativo...

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 1 de agosto de 2010