Martes, 23 de Octubre de 2018

La gente puede elegir hacer justicia por mano propia

Monseñor Zacarías Ortiz, obispo de Concepción, advierte que si el Gobierno no interviene en serio  para terminar con la violencia de los secuestros y la inseguridad, los afectados pueden recurrir a la justicia por mano propia. En esta entrevista resume la realidad de la región: injusticia y mafia.

- Usted cuestionó severamente al Gobierno por el tema de la inseguridad. ¿Qué es lo que hace mal el Gobierno?    
- Ciertamente yo critico algunas actuaciones del Presidente, pero yo no dije absolutamente lo que publicó ABC esta semana, de que yo supuestamente le acuso a Lugo de estar implicado en el asunto. Eso es deshonesto. Lo que yo cuestiono es que no se le da la importancia que debe tener el combate de esta inseguridad y el peligro que pueda crecer por la insatisfacción que hay dentro del pueblo pobre.    

- Concepción ¿es una coyuntura, un banco de prueba, una casualidad?   
- Yo no creo en la casualidad. Esto está pensado. Yo digo que se aprovechó esta reorganización campesina de tres años a esta parte. Se metieron esos más radicalizados, que son pocos, para formar el EPP (Ejército del Pueblo Paraguayo). Es un grupo que subsiste porque tiene apoyo de afuera.    

- ¿Quiénes son?    
- Hay gente que les organiza la logística para que operen. En general, globalmente, el campesinado no es que está con ellos. Lo que pasa es que el campesinado sufre el abandono de las autoridades y está a merced de ellos.    

- Muchos ponen en duda el EPP, porque no se capturó a nadie todavía que diga: “yo soy del EPP”.   
- Existe. Está este Dionisio Olazar, que estuvo en el corazón de esa organización. Estuvo en Patria Libre. Dijo que se metió como apoyo político de EPP. Este señor habló también conmigo. Este es un tipo que algún día le van a matar seguramente. Ya está seguramente condenado por todo lo que anda diciendo. Está siendo custodiado por la Policía. Es un testigo muy valioso. El asegura que existe.    

- ¿A usted le convence? ¿Hay otras personas?    
- Hay. No son tan conocidos como él. Operan, no digo en la clandestinidad. Están en el sector operativo en comunicación con ellos. Cuando mataron a Martín Ocampos, ellos sabían perfectamente...    

- El radialista...    
- Efectivamente...    

- ¿Este Ocampos era de ellos?    
- Según Dionisio, era de ellos. Ellos trabajan en varios niveles. Tienen el nivel estrictamente militar, el nivel político, el de reclutamiento y su “conexión con el pueblo”. La cuestión es crear un clima de descontento y movilización en la creencia de que hace falta una revolución.    

- El viejo esquema de las células comunistas, con la muletilla de  “la sociedad injusta, que hay que cambiar las estructuras”.    
- Exactamente. Y realmente es así. Hay mucha desigualdad. Concepción es pobre, pero hay una cúpula de gente que maneja toda la riqueza de Concepción...    

- Está en pocas manos, dice usted...    
- No es que porque sean clasistas ni nada por el estilo. Es porque ellos tienen posibilidades. Tienen capital y otras cosas. Los otros dicen que es injusto. Dicen que tiene que haber una redistribución justa y qué se yo, cosas que dicen los comunistas. Y eso –la redistribución– no se puede hacer con las armas o con un golpe.    

- A los comunistas no les importa la libertad con tal de llegar a la supuesta igualdad...    
- Por eso han fracasado y van a seguir fracasando. No ha resultado y lo único que hace es traer perjuicios. Lo que ha tenido éxito, incluso en Europa, es la democracia social, en la que se trata un poco de acortar las desigualdades y la injusticia con una mejor distribución y dando más oportunidades a la gente.    

- Para usted entonces es seguro que existe el EPP...    
- Yo estoy seguro que existe el EPP. A nivel del gobierno se sabe que existe. Solo que... se trata de desvalorizar. El mismo ministro del Interior dice: “es un grupo pequeño”, dando a entender que para él no tiene tanta importancia. Trata de justificar su inoperancia.    

- ¿Qué pasó después de la campaña de Tacuatí, después del caso Lindstrom en Concepción?   
- Se dijo que se iba a trabajar a través del servicio de inteligencia. Puede ser que haya trabajado realmente ese servicio, pero aquí no se ve nada. Los del EPP actúan con manos libres. No tienen miedo del tal servicio de inteligencia. Ellos aparecen de vez en cuando en público. Aparecen por las despensas, los almacenes. No se nota que estén preocupados por una represión de las autoridades.    



- ¿Hay testimonios de gente que vio a gente del EPP? Hasta ahora parecen extraterrestres...    
- Hay pobladores que hablan. De hecho que existe. Esto que sucedió ahora con Zavala es una prueba de que existe. Existe un grupo preparado, que no tiene miedo y que es capaz de conservar tranquilamente a su víctima sin que se mueva ninguna fuerza del orden...    

- ¿No vuela ni una mosca en Concepción?    
- Nada. Pueden negociar tranquilamente y eso no hace cualquiera.   

- ¿Usted cree que pueden tener cómplices entre las fuerzas, en la propia inteligencia?    
- Eso es lo que estamos leyendo en los medios, está en las declaraciones de los políticos. Yo no sé nomás hasta qué punto son sinceros los políticos, pero se comenta. Con razón se inventó la palabra “polibandi”...    

- Por eso la confusión general, porque se sospecha siempre de los “polibandis”, capaces de disfrazarse de cualquier cosa...    
- Claro. No se puede despreciar porque hay tantos antecedentes y porque de tanto en tanto va cayendo esa gente por cualquier cosa. Eso es público. Ahora, de que estén mezclados nadie pudo comprobar todavía. Los nombres de los principales sospechosos están en la prensa. Quiere decir que existe. Solo que no se le da la importancia que merece.    

- ¿Fue un error desmantelar Tacuatí?    
- Yo digo que no puede un ejército ordenado combatir personas que son hábiles para mimetizarse en la selva. Tiene que ser gente especializada. El Ejército no puede estar rastreando el monte a no ser que exista un grupo comando que conozca realmente lo que es el monte y que se sirva de lugareños. Yo creí que eso se estaba operando, pero con todo lo que pasó (con el secuestro) nos dimos cuenta que no se avanzó absolutamente nada.    

- ¿Qué pasó después del caso Lindstrom?   
- Y hasta hoy día no hay ningún responsable. No hay ningún preso. No hay nada. Se sigue diciendo que es un grupo minoritario clandestino y parece que eso excusa cualquier otro compromiso. A nivel oficial se dice eso.    

- Pero ¿no son oriundos de la zona?    
- Que yo sepa, no son de la zona. Puede haber también gente de la zona que comparte esa ideología. Muchos son personas inocentes de las que ellos se sirven, justamente para que la población se rasgue las vestiduras y proteste contra el Gobierno. Lo que se busca es que esta gente inocente llore, patalee, proteste contra el Estado, con cierres de rutas, con manifestaciones. Esa es la técnica.    

- Para usted ¿cuál debería ser la mejor forma de combatirlos?    
- Aquí en Concepción hay dos cosas muy fuertes: la injusticia y la mafia. La gente pobre es la que sufre. Hay que terminar con el engaño al campesinado. El Gobierno pedía por ejemplo que se plante algodón, calabacita, sésamo, mba’ysyvo y otros. Llega el momento en que tiene que cosechar y mercadear. Y entonces, ¿qué pasa? Se rebajan los precios. Se hace la vista gorda a las protestas y el campesino frustrado, dolorido, lastimado, ofendido, lo único que puede hacer en su impotencia es...    

- ¿Qué hace?   
- No trabajar más. El Gobierno tiene que estar más presente. Hay un montón de técnicos en agricultura que están detrás de los escritorios. ¿Por qué no se les manda aquí a ayudar a los campesinos? ¿Por qué no se les concede un crédito blando para ayudarle y asegurarle que después de plantar se les va a asistir en el mercadeo de su producto? La única realidad es que cuando se llena el pequeño mercado que tenemos, se malvende, o se tira o se pudre...    

- Ahí pueden aparecer los que les invitan al sacrificio “para conocer el paraíso...”.    
- Claro, porque la impotencia lleva a la rebeldía y la rebeldía puede ser administrada por el ejército este...    

- Se dice que ellos comenzaron en la Iglesia, en la pastoral social, en la catequesis...    
- Aquí tenemos unas 450 bases de la Iglesia y somos pocos sacerdotes. Muchos dirigentes están teniendo problemas. Primero, ellos les quieren atraer hacia sí. La otra técnica es ocupar cargos para poder ideologizar a la gente. Terminan menoscabando la tarea de evangelización. Incitan a organizarse y luchar contra la injusticia a la manera de ellos.    

- ¿Dónde ocurrió algo así?    
- Son pocos lugares todavía. Se vio en la zona de Tacuatí, Kurusu de Hierro, pasando por Horqueta y Puentesinho. Bueno, es una línea, pero puede ir creciendo. Una vez concientizado y sabiendo cuál es la situación y la desigualdad e injusticia que existen, ellos conforman una comisión. En realidad la mayoría de los movimientos campesinos se formaron en la Iglesia: la OCN, el MCNOC, la Federación (Campesina). Son resultados de las antiguas Ligas Agrarias Cristianas de los sesenta, setenta. Hay mucha gente concientizada socialmente.    

- ¿En qué está fallando la evangelización?   
- Nosotros creemos que estamos haciendo bien, solamente que tenemos que hacernos una autocrítica porque no fuimos capaces de acompañar en una buena organización. De hecho, no tenemos medios para eso. Ojalá que el Estado, la sociedad absorba a esta gente concientizada para llevar adelante un proyecto de desarrollo serio.    

- Pero eso no sucede...    
- No sucede. Muchos de los que fueron formados toman la iniciativa y emprenden las cosas por su cuenta. Los más débiles, los más indefensos caen en la manipulación.    

- El Presidente reconoció que fue profesor del que se atribuye ser fundador del EPP.    
- Yo recuerdo en mis tiempos de joven sacerdote, aquí se manejaba la teología de la liberación. Esa era nuestra mentalidad. Pero muy pronto entre los mismos sacerdotes comenzó la división, en el sentido de que hubo gente más radicalizada que otra. Grupos de sacerdotes más radicalizados salieron de  nuestras filas...    

- Algunos opositores acusan a Lugo de simpatizar con los del EPP. ¿Qué dice?    
- Eso es lo que también quisieron poner en mi boca, algo que yo no dije en ningún momento, de que no soluciona “porque está adentro”. Lo que yo pregunto es “por qué no se soluciona esto”, “por qué se anda con excusas”, “por qué se trata de menospreciar diciendo que son insignificantes, que son una minoría”. Si hay confusión, entonces tienen que hacerse asesorar por entendidos, por  extranjeros, pero  topenamína hikuái (que hagan caso). Es peligroso este asunto. No se puede decir simplemente: “son una minoría y con el tiempo van a desaparecer”.    

- Es la crítica que usted le hace al Gobierno...    
- Claro que sí. Ellos en definitiva son los responsables. No se le puede dejar al pueblo a su merced, a que se arregle el que pueda. Yo creo que el Estado tiene que intervenir antes de que cada uno decida hacer justicia por mano propia. Eso es lo que estoy exigiendo. Es lo que reclamo un poco al Gobierno.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 25 de octubre de 2009