Martes, 23 de Octubre de 2018

Aquí hay un plan orquestado por los izquierdistas

Salyn Buzarquis, titular de Diputados, es otro que se opone en forma terminante a la ayuda de 8 millones de dólares que ofrece el Ejecutivo a los sesameros liderados por Elvio Benítez y vaticina tiempos tormentosos en la relación de su partido con el gobierno.

 

–¿Usted cree que esta movilización de sesameros es un movimiento izquierdista luguista contra el Congreso, como dicen? 

–En primer lugar, el líder de ellos, Elvio Benítez, tiene cuentas pendientes con la justicia. Segundo, a mí no me extraña que ellos (los izquierdistas) pidan la cabeza de un ministro liberal, como es el ministro de Agricultura. Son estas personas muy radicales, de izquierda, las que no quieren la solución. Ellas solamente quieren el conflicto, porque no tienen ninguna representatividad. Yo les invito a bajar a la arena política. 

–De hecho ya se candidataron... 
–Claro, el 20 de abril, y tuvieron el 2% de los votos. Ellos creen que a través de la exclusión, la amenaza, el amedrentamiento, el chantaje, por atropellar propiedades, cerrar rutas –porque realmente en eso están especializados–, van a conseguir sus objetivos. ¿Por qué el gobierno tiene que ceder ante ellos en vez de defender al ciudadano común, de trabajo, que se levanta a las 3 de la mañana para ir a su chacra a cultivar para asegurar el pan diario? El Estado tiene la obligación de protegerlo en sus bienes y en sus intereses. 

–Desde que Lugo ganó, las movilizaciones de estos campesinos de San Pedro son de nunca acabar... 
–Sí, y refleja una sensación de inseguridad, tanto en la población como en los inversionistas. ¿Quién es el empresario serio que va a venir a invertir en el Paraguay cuando no existe seguridad jurídica, cuando no existe respeto a la propiedad privada, a la libre circulación; cuando no hay previsibilidad y un grupito de chantajistas paralizan impunemente el movimiento de personas, creyéndose los dueños del país?, pero ¡ellos no son dueños de este país! 

–¿Usted cree que Lugo se quiere deshacer de sus ministros liberales?
–Nosotros tenemos fuertes sospechas de que aquí hay un plan orquestado por los sectores radicales izquierdistas para financiar sus movilizaciones políticas, así como lo hicieron después del “marzo paraguayo”, para seguir planteando la lucha de clases, la lucha ideológica para sus beneficios personales. Para mí eso es categórico. 

–¿Cuál es ahí el papel del Presidente? 
–¿Cómo se le pueden transferir con extrema facilidad 8 millones de dólares? ¿Cuánta plata se llevaron después del “marzo paraguayo” sin rendir siquiera cuenta? ¿Qué pasó con ese dinero? ¿Qué pasó con las camionetas cero kilómetro que recibieron? ¿Qué pasó con las tierras que recibieron para la reforma agraria, de 10 años a esta parte? ¿En poder de quiénes están esas tierras? Yo creo que el gobierno tiene que tener una actitud más dura y hacer cumplir la Constitución y las leyes. Pareciera que hemos caído en el libertinaje total, donde delincuentes son premiados y la gente de trabajo, reprimida. 

–¿A quién, a quiénes se refiere específicamente? 
–El caso de Benítez es uno de ellos. 

–La oposición critica con agudeza al gobierno por estas cosas. ¿Tiene razón? 
– De hecho, yo creo que tuvo aciertos en algunos ministerios. Yo quiero apuntar al fondo de la cuestión. No va a haber ningún cambio, ni con Lugo ni con otros gobiernos, si no se impulsa un consenso entre el sector público y el privado. Si queremos hacer la reforma agraria, si queremos construir una política de Estado a corto, mediano, largo plazo, el presidente Lugo tiene que involucrar a todos los sectores. No puede hacer la reforma agraria solo con sus amigos de San Pedro. ¿Por qué no se les invita a los ganaderos, a los industriales, a los comerciantes, a la clase política, al sector público, al sector privado, así como hicieron los españoles con el Pacto de la Moncloa? 

–¿No es una exageración decir que esta es una nueva versión de los “milicianos stronistas hasta las últimas consecuencias”? Ya no vienen con machetes a desfilar, hoy usan garrotes. 
–Todos saben que el grupo de Elvio Benítez ya negoció millones con el gobierno de González Macchi gracias al “marzo paraguayo” . Otros personajes, en nombre de otras organizaciones sociales que solamente representan a unos cuantos, han ido consiguiendo privilegios chantajeando o haciéndose cómplices del gobierno de turno. La clase pobre que realmente necesita está desorganizada, abandonada. En cambio, estos que vemos en las rutas, en las invasiones, en las manifestaciones, estas actividades son para ellos una forma de vida. 

–¿Por qué tienen tanta influencia en el gobierno estos chantajes? 
–Porque en el gobierno hay personas que tienen deudas pendientes con la sociedad y no tienen el valor moral para tomar determinaciones como autoridad. 

–¿Usted podría identificarlos? 
–¿Cómo cree que González Macchi pudo haber tomado decisiones con firmeza sabiendo la naturaleza ilegítima de su gobierno? En el caso Marquetalia, los del mismo gobierno de Nicanor inducían a invadir esa propiedad privada. Con los sesameros pasa lo mismo.

–¿Azuzados por los luguistas?
–Caemos en la ley de la selva. Es la ley del más fuerte, del más influyente, la que prevalece. 

–¿Al Partido Liberal qué le queda hacer entonces?
–El partido yo creo que tiene todavía la oportunidad de reivindicarse asumiendo posturas claras. El directorio cuando se dio el caso de los sesameros debió pronunciarse para defender la institucionalidad, el respeto de la propiedad privada, que son principios liberales. El directorio tiene que marcar la política a seguir de sus diputados, sus senadores sus ministros... 

–Los ministros van a tener que seguir la línea del Presidente... 
–Pero sin renunciar a los principios liberales que los llevaron a esos cargos. El partido respaldó el programa de gobierno de Fernando Lugo. La base del gobierno de Lugo es el respeto a la Constitución, a las leyes, a la reforma agraria, a la reactivación económica. El Partido Liberal tiene que respaldar al gobierno, pero sin perder su identidad. 

–El problema es que a los liberales les cuesta ponerse de acuerdo... 
–El Partido Liberal, hay que recordarle a Fernando Lugo, puso el 80% de los votos. Cubrió todas las mesas en las elecciones y tiene que exigir, con mucha más dignidad, un mayor protagonismo en el gobierno. 

–¿Se sienten marginados?
–Bueno, ahí está por ejemplo el nuevo equipo asesor (del presidente). Están Carlos Filizzola, Dos Santos, son tres o cuatro... 

–Personas de confianza del Presidente... 
–Pero qué curioso, no hay ningún liberal... 

–¿Por qué, porque no confía en ustedes? 
–No sé. En el Congreso somos la fuerza y la representación real del gobierno. Se cometen torpezas desde el gobierno con nosotros afuera. El partido con urgencia tiene que replantear su participación en el gobierno, pero con dignidad, con altura, respaldado en un programa serio de gobierno. 

–¿Cuál es el sentimiento que hay en el partido? 
-Mire. No se puede desconocer que hay liberales ocupando cargos importantes en el gobierno, pero no es el tema de los cargos. Queremos una hoja de ruta clara, saber cuál es la visión de país que queremos. Yo quiero respaldar a un gobierno que me dé certeza de que vamos a apuntar a un modelo de desarrollo de país, claro. Qué vamos a hacer en educación, salud pública, vivienda, para combatir la pobreza, un gobierno que trabaje coordinadamente con el Parlamento. Yo hubiese querido que el gobierno me diga: “estas son las prioridades nacionales”, “estas son las leyes que nosotros queremos que se aprueben para desarrollar el país”. Es eso lo que nosotros queremos. 

–¿No les lleva el apunte? ¿El Presidente no les llama para tocar los grandes temas nacionales? Usted, por ejemplo, es nada más y nada menos que el presidente de la Cámara de Diputados... 
–Yo soy el presidente de la Cámara de Diputados. Hemos conversado varias veces. Le he escrito una carta, de mi puño y letra, de ocho páginas. Ahí le expresé mi voluntad política, mi filosofía sobre lo que creo que debe ser el gobierno, claro, en concordancia con mi formación ideológica liberal. Pero desgraciadamente hay sectores minoritarios, muy radicalizados, en torno al presidente, que no le quieren al Partido Liberal. Esa es la verdad. Han pasado más de seis meses del gobierno y hasta hoy no sabemos qué es lo que vamos a respaldar.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Lunes, 30 de marzo de 2009