Martes, 23 de Octubre de 2018

Pangrazio quiere ver la nota de los jueces y fiscales que imparten justicia

 

Si lo llaman para reconstituir el Poder Judicial, el Prof. Dr. Miguel Angel Pangrazio no dudaría un instante en preguntar a los postulantes: “Jaikuaamí lande nota” (examinemos sus calificaciones). “Con malos abogados no podemos tener buena justicia”, afirma con convicción en esta entrevista. El jurista sostiene que el cuoteo político ha destruido la magistratura y que urge la Constituyente para abolirlo. Pangrazio recuerda que los últimos jueces incorruptibles en el país datan de la época de Federico Chaves.

-“Es preferible gobernar con hombres sensatos que solo”, decía el rey Salomón. ¿Hasta qué punto es aplicable al gabinete que anunció monseñor Lugo?

-Se supone que estamos ante un hombre de lectura, de meditación. Uno no puede conocer todos los temas del país y necesita conformar buenos equipos técnicos. La verdad es que los mejores gobiernos siguen siendo los gobiernos con política definida y con funcionarios técnicos eficaces. De nada vale establecer planes de gobierno si no se ejecuta correctamente lo que se ha trazado.

-El temor es que siempre hay políticos con deudas que pagar y por ahí se degenera su función de administradores...

-Un hombre de gobierno debe reunir las siguientes cualidades. Primero, ser honesto, segundo, ser idóneo, debe conocer la realidad del país. Tercero, debe ser laborioso, cuarto: vocación de servicio, con ecuanimidad...

-¿Cree que estos colaboradores que eligió Lugo reúnen estas cualidades?

-No puedo ser yo injusto ni apresurado en juzgar a gente que aún no ha asumido. Si se rodean de equipos técnicos con hombres capaces y honestos para ejecutar los programas, bien. Pero si van a seguir la tradición torcida del caudillismo, de traficar con sus influencias, esto no va a pintar nada bien: “péape jaipytyvõva’erã”, “pea oporojuka, ojedesgracia, pero oreamigo”...

-¿Qué pasos hay que dar para cambiar la cara de nuestro Poder Judicial?

-Lo primero que debe hacerse es la reforma constitucional. Mientras tengamos el famoso Consejo de la Magistratura donde tienen su cuota los partidos políticos, nada va a tener de bueno la justicia. Con malos abogados no podemos tener buena justicia.

-Los verdaderos juristas fueron marginados de estos casi 20 años sin Stroessner: Encina Marín, Lebrón, usted...

-En 1993, cuando fue electo Wasmosy vinieron dos representantes del Partido Colorado a pedirme que sea su representante en la justicia. Les dije: “Discúlpenme, señores: yo seré juez de la República y no juez de color. Se equivocaron de hombre”. Me dijeron: “¡Pero cómo, hay que aceptar la realidad política!”. El Dr. (Eduardo) Lebrón le dijo lo mismo al Dr. (Domingo) Laíno.

-¿Cuándo fue la última vez que juristas como estos integraron la Corte?

-En la época de Federico Chaves (a principios de los cincuenta).

-¿Tanto tiempo?

-Estaba el Dr. Bonin, el Dr. Carugati, el Dr. Lebrón, el Dr. Angulo, Bordenave, gente incorruptible y de cultura. Fue el mejor momento de la justicia, hasta el 58 cuando Stroessner contaminó todo.

-¿Cómo cree que se puede conformar una Corte independiente?

-Esta es la única solución: en vez de Consejo de la Magistratura debe haber un consejo de elección de magistrados, tres profesores titulares o eméritos por la Universidad Nacional y otros 2 por las universidades privadas. Y esos 5 señores van a tener a su cargo la elección tratando de terminar con la cuota política. Los nombrados pueden ser cuestionados por una asamblea nacional permanente de 30 miembros, sin sueldo, que va a oficiar de órgano de control... El parlamento, ¡que legisle!

-El problema es hoy. No se puede esperar una constituyente para rearmar la Corte...

-Y bueno, vamos a seguir dependiendo del cuoteo político.

-¿Qué haría con el ministro Víctor Núñez, atornillado a su silla? Recurre a una inconstitucionalidad para evitar su despido...

-Sencillo es el asunto. Si hay causa para juicio político, que vaya a juicio. No hay otra vía. Hay que cumplir la ley. Si este señor se cree con derecho, bueno, que enfrente al Parlamento.

-Una cosa es cierta. Hay jueces y fiscales que avalaron estos 10 años de persecuciones políticas.

-Realmente fue una vergüenza cuando extendieron a 4 años y medio el gobierno provisional de González Macchi. Claramente la Constitución dice que debía llamarse a elecciones...

-Si a usted le dicen: “Usted es un señor creíble: organíceme un Poder Judicial creíble”, ¿qué puede hacer?

-Bueno, yo le voy a responder. Hay que pedir al Colegio de Abogados que haga una votación y seleccione 20 nombres para la Corte. Hay que pedir al Consejo Superior Universitario (de la UNA) que mande 10 nombres para la Corte. Hay que pedir a los ex magistrados -debe haber alguna organización de ex magistrados- que mande 10 candidatos. Lo mismo al consejo de Iglesias: que mande también 10.

-¿Quién elige?

-Irremediablemente debe ir al Consejo de la Magistratura hasta tanto se reforme la Constitución...

-¿Qué requisitos?

-Yo le voy a preguntar: “jaikuaamína lande nota”, su nota de secundaria, de la universidad. Si su promedio es malo, quiere decir que no fue un alumno aplicado. Un tipo que se aplazó 3 ó 4 veces en la misma materia no puede liderar la administración de justicia. Quiero saber cuántos libros ha escrito, cuántos años de cátedra tiene. La designación debe hacerse conforme a los atributos curriculares, a su conducta, la experiencia profesional, como magistrado y no en base a aproximaciones.

-¿Usted cree que los jueces de conducta aceptable tienen forma de contener la andanada de presiones de los nuevos mandamases?

-Se llama tribunal ético, en la Corte. Los magistrados deberían denunciar al tribunal ético y a ustedes, la prensa, para descubrir y desenmascarar quiénes son los oportunistas y los tramposos.

-¿Es innata de los paraguayos esa viveza mezclada de intolerancia?

-Malas universidades, malos gobiernos, buenas universidades, generalmente buenos gobiernos. Ese es el problema del Paraguay. Es hora de que el Parlamento se ocupe de la reforma universitaria y ponga un candado al vil comercio de habilitar facultades en cualquier villorrio...

-¿Por qué cree que Paraguay, tan pequeño, de pocos habitantes, es territorio de eterna disputa? Guerras internacionales, guerras civiles, desgobiernos. ¿Somos nosotros o viene de afuera?

-Mire, primero, tuvimos 26 años de dictadura con (Rodríguez de) Francia, 25 años con los López. Ahí ya tiene una dictadura de 50 años...

-Y en el siglo XX...

-Desgraciadamente no tenemos gimnasia cívica, pero había seguridad, quietud. No había problema de la tierra, el paraguayo era el mboriahu ryguatã. La alimentación no le implicaba gastos. Su almacén era su kokue. Hoy se terminó el mbeju, el kavure, el chipa avati. Ahora todo es coca, galleta, coquito...

-El paraguayo era longevo también...

-Por una razón: el aire, la tierra, el sol, los bosques, los ríos no contaminados. Era un país privilegiado. “El jardín de las Américas” le decían.

-Graham Greene, el escritor inglés, le tuvo varias veces al Paraguay como escenario de sus novelas...

-Desde su independencia el Paraguay siempre fue un mal ejemplo. Era libre, independiente. Manejaba sus propios recursos. El progreso en orden molestaba a los comerciantes especuladores y piratas como los que nos arrasaron en la Guerra del 70. Con la falacia del libre comercio se apoderaron de nuestras tierras: Casado, Pinasco, Sastre. Nos esclavizaron como a los mensúes en La Industrial Paraguaya o la Mate Larangeira...

-Después Bolivia por el norte...

-Mire. Brasil se apoderó de 62 mil km2, del río Apa al río Blanco, más allá de Corumbá. Argentina se quedó con 90 mil km2, la provincia de Misiones y Formosa, hasta el Bermejo. Bolivia casi se quedó con todo nuestro Chaco.

-“Tierra de infortunio”, como decía Roa.

-En la Guerra del 70, Paraguay era poderoso. Tenía uno de los mejores ejércitos del continente. Si nos defendíamos en nuestro territorio, como hicimos contra Bolivia, éramos imbatibles. Pero el Mariscal se equivocó. Le faltó flexibilidad, diplomacia. Invadió primero. No tenía asesores. Por lógica, la alianza debió ser Paraguay, Argentina y Uruguay contra Brasil.

-¿Por qué?

-Porque los bandeirantes eran los que nos acosaban. Se pudo poner fin, a nuestro favor, a una pulseada histórica contra los portugueses. Fíjese qué curiosidad: Brasil no perdió nunca un territorio. Se pasó anexando territorios. Nosotros necesitamos de diplomáticos eficaces que dediquen sus esfuerzos al país y no a sus bolsillos.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 22 de junio del 2008