Martes, 23 de Octubre de 2018

Nadie apostó que el cambio se daría en ambiente de paz

Para Pedro Fadul, líder de Patria Querida, los paraguayos deben congratularse por haber elegido las urnas para producir, en semejante ambiente de paz, el anhelado cambio de signo político en el gobierno. En esta entrevista, analiza las motivaciones que tuvo el electorado para elegir mayoritariamente a Fernando Lugo y no a él o Lino Oviedo. “La gente decía que Fadul puede hacer un buen gobierno, pero no lo votó. Quiere decir que se votó por Lugo para echarle a los colorados”, deduce el político quien remarca que el obispo suspendido en sus funciones episcopales no tiene carisma.

¿Estaba previsto que se fueran los colorados o cree también como muchos que esto sigue pareciendo increíble? 
-No es poca cosa haberles echado a estos tipos. Yo estaba seguro de que se iban a ir, no por mérito de la oposición sino por la propia entropía, por la pus interior de su descomposición interna... 

-¿Usted piensa que ellos tenían planeado irse? 
-En esta clase de poder monopólico, la propia cúpula se resiste a creer hasta el final. Los que están ahí son los que más tardan en darse cuenta. Pero la gente ya iba ganando temperatura. Yo creo que este es un proceso que comenzó hace 60 años con los que lucharon igual que nosotros pero terminaron perseguidos, detenidos, torturados, exiliados, desaparecidos. Patria Querida comenzó hace cinco años para decir basta a los opositores cómplices del sistema. 

-¿Por qué se eligió a Lugo y no a Oviedo o Fadul? 
-Hay un conjunto de condiciones. No es que uno se casa indefectiblemente con la chica que una vez quiso en su vida. Se casa con la chica que le quiere cuando tiene la edad correspondiente, el trabajo.

-¿No era Lugo el más carismático?
-Eso creo que cualquier analista sabe. La gente votó a quien le podía echar a los colorados, no necesariamente a quien podía hacer un buen gobierno. 

-Haciendo una retrospectiva, ¿a ustedes no les hubiera convenido unirse a Lugo? 
-En Patria Querida somos medio raros para la política porque nuestro objetivo no es tener buenos resultados electorales nomás, sino hacer una buena política. Quizás en la política paraguaya lo normal es si tengo que meter gol con la mano pues, finalmente, meto gol con la mano. En Patria Querida no queremos meter goles con la mano. 

-Se pensaba que ustedes iban a hacer una mejor elección, ¿por qué fue peor que hace 5 años? 
-Esa misma pregunta me hago yo. 

-El hecho de haberle atacado a Lugo en forma sincronizada con colorados y oviedistas, ¿no fue esa la causa? 
-Nosotros no le atacamos ni a Lugo ni a Blanca Ovelar, ni a Nicanor ni a Oviedo. El lema de nuestra campaña fue “elija al que le parece mejor”. Si la gente decía que Fadul es el que puede hacer buen gobierno pero no lo votó, quiere decir que se votó (por Lugo) más bien para echarle a los colorados... 

-Para usted, ¿cuáles son los desafíos principales del nuevo gobierno? 
-Hay dos fundamentales: el desarrollo, la lucha contra la pobreza, el trabajo, y el otro, la reforma de la administración, la lucha contra la corrupción. 

-Todo eso está en los libros, pero en este país de conspiradores, si los jugadores no funcionan, todo se puede poner negro de nuevo muy pronto... 
-Confío y es tiempo de confiar. Lo eligieron ahora a (Dionisio) Borda como ministro del equipo económico. Nosotros fuimos los únicos que acompañamos 1.000 por ciento las propuestas de Borda en el actual gobierno. Ellos habían estado en contra: los liberales, País Solidario, Encuentro Nacional y Lugo. Me alegro que hayan recapacitado. 

-Lo señalan a Borda como obsesivamente fiscalista. ¿Cómo se compadece del objetivo de aliviar la pobreza? 
-Hoy, el equipo económico tiene dos desafíos importantes: uno que está en marcha, la transparencia, el equilibrio macroeconómico y la reforma administrativa. Es como cortar el pasto y ponerle luz a la canchita. Todavía falta saber si los jugadores saben jugar. 

-¿Cuál es el estado de la situación económica en su opinión? 
-Se ha avanzado en estos últimos cinco años, no solamente por mérito del gobierno colorado sino por los proyectos aprobados desde la oposición: código aduanero, caja fiscal, banca pública, adecuación fiscal, muchas cosas. El gran desafío no es solamente aumentar la recaudación sino aumentar la calidad de la inversión. Mi papá decía: “no es rico el que gana bien. Es rico el que gasta bien”. Los presupuestos de salud, educación, etc., se han multiplicado 3, 4, 500 por ciento y no ha mejorado la calidad. Es porque no sabemos gastar. 

-¿Qué puede hacer el gobierno nuevo aparte de limpiar y ordenar las instituciones? 
-Lo que hay que limpiar no es poca cosa, ¿eh? Han habido atroces robos en la administración pública. Yo he visto informes lapidarios de Contraloría y de auditoría interna sobre el estado de las instituciones. Son contundentes. De nuestra parte haremos el esfuerzo político que sea necesario para que se derive a la justicia todo lo que fue robado, a ver si recuperamos algo... 

-¿Participaría usted del gobierno si lo invita Lugo? 
-Ellos tienen un equipo que reúne a decenas de partidos y movimientos sociales. Confío en que tienen personas suficientemente preparadas. Nosotros, en Patria Querida vamos a seguir haciendo lo que hemos hecho siempre. Vamos a contribuir desde los espacios donde la gente nos pidió que estemos, el legislativo. 

-¿Qué es lo beneficioso que puede traer el cambio, que usted se puede imaginar? 
-Lo primero que tenemos que hacer es congratularnos entre todos. Ni el más optimista pensó que el cambio de signo político se daría en semejante ambiente de paz. Yo creo que hay que felicitar a los que ganaron, a los que perdieron, a los que participaron y a la ciudadanía. Yo creo que no es poca cosa lo conseguido.

-¿Sigue Patria Querida? 
-Vamos a seguir. Los desafíos recién comienzan. Se aproximan las municipales. Los que tienen ambiciones, que quieren ser intendentes, trabajar por sus comunidades, los invitamos a venir y unirse. 

-¿Le parece que Lugo va a imprimir un gobierno de izquierda? 
- No. Hoy, el mundo, con muy pocas excepciones, no se adhiere a dogmas. Hoy en el mundo hay tres convicciones que casi nadie discute. La primera es: el motor del desarrollo es la iniciativa privada en mercados, en competencia. Ni la China continental ya discute más eso. Pero ¡ojo!, lo segundo que nadie más discute es que la iniciativa privada de competencia no asegura ni garantiza la equidad social. Eso tampoco lo discute ni el más liberal. Por lo tanto, hay una tercera convicción que es: hay un rol del Estado que debe ser subsidiario pero que también debe ser solidario, y ese equilibrio es variable y distinto en Finlandia, en Canadá, en Chile, Brasil o Paraguay. 

-¿Y entonces? 
-La tarea de los líderes es descubrir hasta qué punto el libre mercado y la competencia son beneficiosos para el desarrollo económico y social, y en qué parte nuestra población no puede acomodarse y necesita un apoyo. 

-¿Darle alimento, regalarle electricidad?
-Pregunto: ¿Sirve un subsidio, un regalo? ¿Le ayuda a ser más digno para salir adelante? ¿Ayudan las ocupaciones, la confrontación entre ricos y pobres?

-¿Los alimentos, que son básicos para su promoción, deben regirse por las reglas de la oferta y la demanda? 
-Yo no estoy ni de acuerdo ni en desacuerdo, depende de la situación. Si el problema es alimentario, ¿de cuántas familias estamos hablando? ¿Cómo hacemos para que esa gente tenga alimento? ¿Tenemos que cerrar las exportaciones para que el precio sea mejor? ¿Cuál es el impacto? ¿Organizamos comedores populares o le conseguimos trabajo a esa gente? El alimento le puede resultar más caro, pero al menos tiene trabajo. Preguntémonos y contestémonos. 

-¿Cuál es su respuesta? 
-El trabajo. Mi respuesta no va a ser el regalo. 

-¿No es un error de los gobernantes dejar todo en manos de técnicos egresados del primer mundo? Parece interesarles más un diploma del FMI o del Banco Mundial que mejorar la economía de la gente...
-(se ríe) Por eso todos nos necesitamos. Se supone que los líderes políticos tienen mejor conciencia de los problemas sociales que los técnicos. Se supone que por eso trabajan juntos y se complementan El uno se ayuda con lo otro.



Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Asunción, 11 de mayo del 2008